Peugeot 1007

Este mini-monovolumen con puertas correderas laterales estaba pensado para la ciudad, pero no para hacer que Peugeot tuviera una economía saneada. A Peugeot le costaba dinero cada unidad que producía, mientras que el mercado no permitía recuperar lo invertido.
Esto significa que perdió 15.380 euros por coche, o lo que es lo mismo, la friolera de 1.900 millones.








