Hay momentos en la vida de una empresa en los que los dirigentes se ven obligados a tomar decisiones impopulares. Para reflejarlo de una manera clara en el mundo de la automoción, en esta lista te enseñamos varios casos en los que una marca ha tenido que destruir muchos de sus coches. ¿Cuáles fueron las razones en cada situación concreta? ¡Comenzamos!

Dodge Viper

Hace algo menos de 7 años, en 2014, FCA destruyó 93 unidades del Dodge Viper. Se trataba de ejemplares de preproducción que Dodge donó para que los estudiantes de la época pudiesen realizar prácticas. La edad de los coches rondaba los 25 años cuando fueron destrozados y la razón para hacerlo fue que no estaban homologados para circular por la vía pública y su función había finalizado. No obstante, los estudiantes lograron salvar una unidad gracias a la recogida de hasta 9.500 firmas para hacerlo.

General Motors EV1

El General Motors EV1 fue el primer coche eléctrico desarrollado para serlo y con una fabricación en serie detrás de él. Se construyeron algo más de 1.100 ejemplares de este sedán de dos plazas, cuya autonomía llegaba hasta los 225 km con una sola recarga. La cuestión es que se ofrecía solo por leasing y no podía ser comprado al final del mismo. Y como General Motors cambió de planes en relación a la comercialización de su coche eléctrico, todas las unidades fueron destruidas, salvo una, que conservan como parte de su patrimonio histórico.

Mercedes Clase X

La firma de Stuttgart se vio obligada a destrozar 125 Mercedes Clase X justo después de que fueran construidos. De esta forma, pasaron directamente de la planta de producción de la Zona Franca de Barcelona al desguace. Mercedes canceló el contrato de fabricación que tenía con dicha planta de manera prematura y como los que ya estaban listos no cumplían con las últimas normas anti contaminación, fueron achatarrados para evitar tener que gastar dinero en suministrar recambios en un futuro.

Mazda

Este es el caso en el que se han destruido más coches: el fabricante japonés Mazda hizo lo propio con cerca de 5.000 vehículos. El valor estimado de los mismos era de cerca de 100 millones de euros, pero los de Hiroshima se vieron obligados a hacerlo porque el barco que los transportaba tuvo un accidente en medio del Pacífico. Algunos no se vieron afectados, pero la marca estimó que los sistemas de seguridad podrían no funcionar correctamente en un futuro. ¿El resultado? Destrozaron los coches y reciclaron sus materiales.

Mercedes Clase V

Esta ocasión fue ligeramente especial. No fue Mercedes quien destruyó más de 50 furgonetas de las Clase V, las más lujosas de la gama, fabricadas en la planta de Vitoria. Fue un antiguo empleado, quien en plena madrugada entró en el recinto a bordo de una pala cargadora... robada. El hombre, de 38 años, recorrió más de 20 km para acabar en la fábrica y llevar a cabo esta atrocidad. Finalmente, se estimó que los daños causados superaron los dos millones de euros.

General Motors

La historia de la firma norteamericana y el EV1 no es la única que sale en esta lista. Se trata de una situación bastante extraña. General Motors compró el transporte público para acelerar su desaparición. ¿Cómo? Pues, unido a otras grandes empresas, sustituyendo los tranvías por autobuses allá por la década de los años '40, que necesitaban de combustible, de sus repuestos, de neumáticos... Pero es que además eran más lentos e incómodos, lo que llevó a los usuarios a querer disponer de su propio coche. Y como puedes ver en la imagen, muchos tranvías fueron achatarrados.