En la década de los 90, Audi nos regaló uno de sus modelos más icónicos y espectaculares, dejando a un lado el Quattro Sport. Fue el Audi RS2 Avant (prueba), desarrollado junto con Porsche. Pero lo que muchos desconocen es que, paralelamente, la marca de los cuatro aros también desarrolló una variante berlina, un Audi RS2 sedán que, sin embargo, nunca llegó a producción.
En total, Audi sólo construyó cuatro prototipos: dos directamente en Audi a partir del S2 sedán modificado y dos más con un socio externo. Técnicamente, la berlina compartía todo con el RS2 Avant: motor turbo de 5 cilindros con 315 CV y 410 Nm de par, sistema de frenos Porsche, suspensión y carrocería reforzadas… Con este modelo, los de Ingolstadt habrían podido competir con el BMW M3 E36, pero el proyecto se canceló. ¿Por qué?
La razón por la que se canceló el proyecto del Audi RS2 sedán

Como explica el diario alemán Auto motor und sport, la producción del Audi 80, modelo del que derivaba el RS2, finalizó en verano de 1994 y con ello desapareció la base. Le sucedió la primera generación del A4 (B5), pero para este modelo se descartó el motor de cinco cilindros. A esto se sumó que Audi apenas vendió 306 unidades del S2 sedán. Esta baja demanda y los cambios de modelo hicieron que el proyecto quedara obsoleto.
Por otro lado, Audi había planteado un RS coupé, pero Porsche se opuso. Recordemos que, hasta que el Audi 100 pasó a llamarse A6 en 1994, la versión deportiva se llamaba S4. Habría sido factible montar el motor de cinco cilindros y 315 CV del RS2 en el Audi 100 para crear una suerte de RS4, pero Quattro GmbH tenía otro plan: desarrollar el S6 Plus con una variante de mayor potencia del motor V8 de 4.2 litros, que daba 326 CV, un poco más que el RS2.
RS2 Avant, un familiar con la aceleración de un Porsche 911

Volviendo al Audi RS2 Avant, la base técnica para el motor fue el 2.2 turbo derivado del Sport Quattro y que también montaba el Audi 200 Quattro presentado en el Salón de Ginebra de 1989. El motor rendía 230 CV en el S2 Avant, pero gracias a las modificaciones que recibió, la potencia aumentó hasta los 315 CV en el RS2 Avant, consiguiendo hacer el 0 a 100 km/h en sólo 5,2 segundos y una velocidad máxima de 262 km/h, más rápido que el M3 en ese momento, que estaba limitado a 250 km/h.
Audi suministró carrocerías pintadas a Zuffenhausen. La base del motor provenía de la fábrica de motores de Salzgitter. Porsche añadió el colector de admisión, el colector de escape y el turbocompresor, y montó todo el coche en el edificio Rössle. El sistema de frenos de cuatro pistones provenía del Porsche 968 CS y los discos de freno del 993 Turbo. El resultado fue un deportivo para el día a día con el volumen de carga de un familiar de gama media y las cifras de aceleración de un Porsche 911.













