Aunque a Nürburgring pasan todo tipo de vehículos, estamos acostumbrados a ver vueltas on-board sobre modelos de altas prestaciones, máquinas que fácilmente podrían ser para competición y que buscan conseguir los mejores tiempos de vuelta posible. Pero, ¿y cómo es dar un giro al Infierno Verde en nada menos que un Rolls-Royce Ghost?
La experiencia cambia radicalmente, puesto que estamos ante un Gran Turismo de lujo de elevado peso, por mucho que bajo el capó tenga buena artillería: un motor 6.6 V12 de 571 CV de potencia, que se combina con una caja de cambios automática de ocho velocidades y con un sistema de tracción trasera.
De hecho, todavía más diferente es la vuelta a Nürburgring si en lugar de ir al volante del Rolls-Royce, tarea que, no nos engañemos, está pesada para chóferes, vamos disfrutando en las plazas traseras de todo el lujo, confort y comodidad que ofrece el modelo.