Se llama Ximena Caminos y es una artista que se define como activista medioambiental y ha sumergido 20 coches en el mar para recuperar la fauna de Miami Beach -recuerda cuando enterraron 10 Cadillac y dio lugar el Cadillac Ranch de la Ruta 66- se convierten en una obra de arte viva. Se trata del proyecto ‘Reefline’ y tiene como objetivo ayudar a atraer corales y a recuperar la biodiversidad que hasta hace unos años habitaba en las aguas de una de las playas más populares del mundo.

La iniciativa representa una “metáfora”, según explica la artista a EFE, porque considera los automóviles como “un símbolo de polución”, una fuente de contaminación en tierra, pero que, en el mar, son perfectos por su morfología para ponerles corales.

Esculturas de coches sumergidas en Miami Beach

En realidad, no se trata de coches reales, sino de esculturas en forma de automóvil hechas con un tipo de material ecológico que favorece la adhesión y permite que crezcan los corales. En total, hay una veintena de estas esculturas vehiculares sumergidas a seis metros de profundidad y a casi 250 metros de distancia de la playa de Miami.

El objetivo de ‘Reefline’ es crear un arrecife artificial de coral de 11 kilómetros a lo largo de la costa que permita que especies marinas casi desaparecidas vuelvan a estas aguas. Según la activista, Miami Beach es una isla en gran parte artificial que sufre problemas de erosión y antes tenía un arrecife propio que desapareció debido al calentamiento del agua y la contaminación del mar. Con este proyecto, espera recuperar esa fauna perdida, poniendo el arte “al servicio de la naturaleza”.

Para colocar los coches sumergidos en el mar, necesitó la ayuda de grandes barcos, así como la mano del artista argentino Leandro Erlich. Las esculturas están testadas para soportar huracanes, bastante frecuentes en la zona.

Fotos: Nola Schoder/Reefline.