Se conoce como isla de calor a un fenómeno que se produce en las ciudades, por el que se registran temperaturas más altas que las zonas rurales o naturales que las rodean. Esto se debe a las carreteras. Aproximadamente, el 40% de la superficie de una ciudad está pavimentado y en Los Ángeles llevaron a cabo un experimento para reducir la temperatura: asfalto reflectante de color gris claro, mediante CoolSeal.

Según un estudio del Massachussets Institute of Technology (MIT), los pavimentos convencionales reflejan sólo entre el 5% y el 10% de la radiación que reciben y pueden absorber hasta el 95%. Esto se debe a que tienen un albedo muy bajo, entre 0,05 a 0,1. El albedo es la capacidad para reflejar la radiación solar. Así que en la ciudad californiana decidieron aplicar una capa de CoolSeal sobre las calzadas, revestimiento reflectante para pavimentos diseñado para reducir el calor urbano.

CoolSeal, asfalto reflectante para acabar con el efecto isla de calor

Parece una pintura gris claro, pero esta solución consigue modificar el comportamiento de una superficie que normalmente absorbe enormes cantidades de energía para conseguir que la devuelva. Los primeros resultaron demostraron que se reducía la temperatura: mientras el asfalto negro alcanzaba unos 42 o 43 grados, el tratado con CoolSeal baja a unos 36 grados.

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La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) recoge resultados similares en otros proyectos en los que también se reducía la temperatura de las carreteras. Asimismo, el estudio del MIT calcula que los pavimentos más reflectantes podrían reducir las temperaturas máximas de verano hasta 1,7 grados en Boston y 2,1 grados en Phoenix, así como las emisiones en un 3 y 6%, respectivamente.

No sirve en todas las calles

Sin embargo, un asfalto más frío no garantiza acabar con el efecto isla de calor, porque al reflejar más radiación, parte de esa energía puede terminar sobre otros lugares, como las aceras, las fachadas o directamente las personas.

Otra investigación, en este caso centrada en el efecto del asfalto reflectante en el estrés térmico de los peatones, recoge que las superficies tratadas con CoolSeal estudiadas en Los Ángeles estaban entre 4 y 6 grados más frías que el asfalto negro convencional, pero aumentaban la radiación de onda corta recibida en su entorno y podían elevar unos 4 grados la temperatura radiante media al mediodía.

La clave está en saber dónde aplicar esta solución: en calles estrechas, donde apenas da el sol, no tiene sentido. De hecho, sería hasta contraproducente, ya que la radiación reflejada hacia las fachadas podría aumentar la necesidad de refrigeración de los edificios; en cambio, en grandes avenidas o aparcamientos puede contribuir a bajar la temperatura.

Imagen destacada: Massachussets Institute of Technology (MIT).

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