La carrocería Flachbau (conocida también como Slantnose) se remonta a los años 80, cuando Porsche hizo una modificación del 930 Turbo con las aletas delanteras rediseñadas y faros escamoteables, inspirándose en el 935 que dominó las carreras de resistencia durante muchos años. Desde entonces, esa imagen del 911 se ha convertido en una de las más deseadas. La marca, junto con el programa Sonderwunsch, ha transformado un 911 GT2 RS en este Porsche Flanchbau RS para un cliente.
Las 10 creaciones más exclusivas de la historia de Porsche Exclusive Manufaktur
De esta forma, Porsche desvela el misterio del año pasado, cuando registró las denominaciones “Flachbau” y “Flachbau RS” en la Oficina Europea de Patentes en mayo de 2025. El modelo se basa concretamente en un 911 GT2 RS de 2018 (tipo 991.2) con paquete Weissach, prácticamente nuevo. El trabajo ha durado tres años, con especialistas de Style Porsche e ingenieros de desarrollo de Weissach, Porsche Motorsport y Manthey, además del mencionado departamento Sonderwunsch.
El Porsche Flachbau RS se inspira en la interpretación moderna del 935
Del diseño de este proyecto Sonderwunsch se ocupó Grant Larson, ya jubilado, quien ya firmó también la interpretación moderna del 935 que Porsche presentó en 2018 con motivo de su 70 aniversario. Luce la forma Flachbau, con unas aletas delanteras más bajas y nuevas salidas de aire con lamas para reducir la presión. El nuevo contorno obligó a modificar también la tapa del depósito y su mecanismo, así como el paragolpes delantero.
En lugar de los faros redondos de serie, incluye nuevas ópticas con tres módulos LED muy delgados dispuestos en niveles superpuestos para la luz de carretera, la de cruce y la diurna. Unos deflectores de Manthey refuerzan el rendimiento aerodinámico del frontal. Atrás, el nuevo alerón con soportes en forma de ‘S’ se inspira en el 911 GT3 R rennsport, aunque en este coche queda unos cinco centímetros más alto y puede fijarse en tres niveles. A 340 km/h y en la posición ‘High Downforce’, el Flachbau RS genera 554 kg de carga aerodinámica en el eje trasero.
Porsche ha creado un 911 único cuyo alerón esconde el mensaje: "Hasta luego, colega"
Los elementos en contraste en negro, fibra de carbono vista y blanco Grand Prix evocan la referencia deportiva del 935/78. Los aerodiscos de las ruedas traseras y las pinzas de freno en negro completan el conjunto.
Habitáculo aligerado
El interior prescinde de varios elementos para reducir peso. Se ha vaciado la parte trasera y se han retirado el sistema Porsche Communication Management (PCM), los componentes de audio y buena parte del aislamiento y de los revestimientos. Los elementos metálicos vistos en blanco Grand Prix, las piezas de carbono y un mazo de cables deliberadamente a la vista subrayan el carácter de coche de carreras.
El logo ‘Flachbau RS’ aparece bordado en los asientos tipo baquet de fibra de carbono y, tras ellos, una versión estilizada del trazado de Nordschleife. También luce una placa dorada con el logotipo Sonderwunsch y la inscripción bordada ‘Factory One-Off 2026 | Flachbau RS’.
Un exigente programa de pruebas
En cuanto al motor, al basarse en un GT2 RS 991.2, tenemos un bóxer de seis cilindros biturbo de 3.8 litros, que produce 700 CV y 750 Nm, unido a una transmisión automática de doble embrague PDK de siete velocidades que envía la potencia al eje trasero y alcanza una velocidad máxima de 340 km/h.
Porsche sometió el Flanchbau RS a un programa de pruebas que incluyó simulaciones de choque simplificadas, análisis estructurales de las cargas del gran alerón trasero y cálculos aerodinámicos mediante dinámica de fluidos computacional (CFD). Seguidamente, construyó tres unidades para realizar más ensayos de validación en el túnel de luz y en el de viento, además de en carretera. Los tests en el aeródromo de Mendig, 50 vueltas al Nürburgring-Nordschleife y los de resistencia en Weissach equivalen en conjunto a unos 150.000 kilómetros de uso por parte del cliente.
Entre 1982 y 1989 se vendieron 948 unidades del Porsche 911 Turbo (930) con el frontal Slantnose o Flanchbau. Esa estética se convirtió en una de las más deseadas, tanto que se ha intentado imitar con infinidad de transformaciones externas.

















