El coche eléctrico es ya una realidad. La evolución tecnológica ha permitido que este tipo de vehículo sea cada vez más eficiente, ofrezca mayores rangos de autonomía y, en líneas generales, sea mucho mejor producto que hace unos años. Además, el automóvil eléctrico es ideal para la conducción urbana por su facilidad de uso, al mismo tiempo que permite reducir los niveles de contaminación en las ciudades.

Precisamente, esto último ha sido uno de los logros más importantes que ha aportado la electrificación de la movilidad en los últimos años. Las grandes capitales se han llenado de vehículos eléctricos -a pesar de la marcha atrás de la Unión Europea-, no sólo turismos, sino también autobuses de transporte público y otros servicios, lo que ha permitido reducir los índices de partículas nocivas en el aire que respiramos.

Un ejemplo lo tenemos en Madrid, donde la calidad del aire ha alcanzado máximos históricos de mejora, registrando en 2024 y principios de 2026 los niveles más bajos de dióxido de nitrógeno, según datos oficiales. La famosa boina de contaminación que se creaba ya es cosa del pasado.

Apuesta por el coche eléctrico

Buena parte de los fabricantes de automóviles comenzaron a apostar por la electrificación durante la pasada década y, a partir de 2021, diseñaron una estrategia para aumentar progresivamente la oferta de vehículos eléctricos. Pero hay una marca que puede presumir de haber sido la primera en convertirse en productora de coches a batería: smart.

Smart #3
En imagen, el Smart #3

La compañía integrada en el Grupo Geely, de origen chino, anunció en 2019 que sólo fabricaría modelos eléctricos a partir de 2020, como finalmente hizo. Y, si bien últimamente ha incorporado mecánicas híbridas enchufables en algunos de sus modelos, el coche eléctrico sigue siendo el elemento clave en su hoja de ruta. La marca inició esta nueva etapa con el smart #1, al que siguió después el smart #3, una versión derivada del primero, pero con una carrocería de estilo coupé.

Ventajas del coche eléctrico

El coche eléctrico tiene algunas ventajas con respecto al de motor de combustión. Vamos a verlo con detenimiento:

Facilidad de conducción

En primer lugar, estos vehículos impulsados son mucho más fáciles de conducir, porque están muy automatizados y porque, gracias al sistema de frenada regenerativa, se pueden conducir utilizando solamente el pedal del acelerador, de manera que, cuando se levanta el pie, el coche reduce considerablemente la velocidad, sin apenas hacer uso del freno.

Básicamente, conducir un eléctrico en ciudad supone estar pendiente únicamente del tráfico, manejar el volante y utilizar el pedal del acelerador en la mayoría de las ocasiones, lo cual facilita la conducción en momentos de tráfico urbano intenso.

Mayor oferta y modelos más accesibles

Otra ventaja del coche eléctrico es que la oferta aumenta cada vez más y lo que es más importante, ese incremento se produce en segmentos inferiores, que es lo que realmente interesa para ‘democratizar’ el vehículo eléctrico. Es cierto que los primeros coches eléctricos eran muy caros, porque eran grandes y muy potentes.

Sin embargo, ahora podemos encontrar en el mercado numerosos modelos pequeños, de segmentos A y B, con precios inferiores a 25.000 euros e, incluso, por debajo de los 20.000 euros, a lo que hay que sumar las ayudas que ofrece el nuevo Plan Auto+.

Mantenimiento más barato

Una de las grandes ventajas de los automóviles eléctricos es que tienen un mantenimiento más barato, con respecto a un coche de combustión, debido a que son mucho más simples, carecen de motor térmico y, por tanto, de un montón de piezas, como bujías, correa de distribución, pistones, turbo, etc.

Al no tener nada de eso, no hay que sustituir esas piezas, ni hacer el cambio de aceite y filtros. Además, el sistema de frenado se desgasta menos, por el uso de la frenada regenerativa que hemos dicho antes. Eso sí, el elemento vital del coche eléctrico es la batería y, si hay que cambiarla, sí conlleva un importante desembolso. No obstante, los fabricantes ofrecen actualmente amplias garantías para las baterías.

Se libran de las restricciones en las ciudades

En los últimos años hemos visto cómo muchas ciudades europeas han adoptado una serie de medidas para limitar el tráfico privado, especialmente, a los vehículos de combustión y más concretamente a los modelos más antiguos. En España tenemos las conocidas Zonas de Bajas Emisiones que cada vez se implantan en más municipios (aquellos con más de 50.000 habitantes).

Los coches eléctricos pueden circular sin ningún problema por estos espacios y, además, se benefician de otras ventajas, como no pagar el impuesto de circulación o aparcar gratis en las zonas de estacionamiento regulado.

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