Que una marca logre vender más de cinco millones de unidades de uno de sus modelos es un hito del que pocas pueden presumir, y si se da el caso, se trata de modelos muy longevos. En el que nos ocupa, el CX-5, solo lleva en el mercado desde 2012. Ahora acaba de llegar a los concesionarios el nuevo Mazda CX-5 (precio y campañas), la tercera generación, con importantes cambios. Creo que el SUV oriental va a seguir siendo un éxito por estos cinco detalles.
Espacio abordo
Comienzo por el que más me ha convencido: su espacio interior. En las plazas delanteras tienes mucho hueco para poder conducir cómodamente, además de numerosos reglajes para conseguir una posición de conducción perfecta. Pero donde se ha notado, más que un paso, diría que ha dado un salto adelante, es en la segunda fila.
Que las puertas tengan una apertura de casi 90 grados y que sean 70 mm más anchas se agradece muy mucho. Y más aún, como es mi caso, si tienes que instalar una sillita infantil de grandes dimensiones y en ella, a un niño que no te ponga las cosas excesivamente fáciles.
Una vez en ellas, se aprecia que la distancia entre ejes del vehículo ha crecido 115 mm hasta sumar 2.815 mm. Por este estirón, los pasajeros cuentan con 64 mm de espacio para las rodillas y de 29 mm para la cabeza.
Pero no es lo único que ha aumentado en esta tercera generación respecto a la anterior, porque el maletero ahora cubica 583 litros, 61 más que el CX-5 previo. Asimismo, la profundidad del suelo de carga se ha ampliado en 45 mm. Además, abatiendo los respaldos de los asientos traseros, la cifra crece hasta los 2.019 litros, 381 más que su predecesor.
Diseño
Mazda siempre se ha caracterizado por crear modelos muy atractivos. El Cosmo Sport 110 S, el RX-7, su sucesor, el RX-8 o el MX-5 son claros ejemplos de ello. Crear un SUV sugerente es más complicado. Pero la firma de Hiroshima lo consiguió con la filosofía de diseño Kodo. El nuevo CX-5 recibe una actualización de esta filosofía, pero, a pesar de ello, sigue siendo reconocible como un CX-5. Se suma el concepto 'Wearable Gear’, por lo que se trata de un vehículo capaz de adaptarse de forma natural a diferentes estilos de vida.
La sección delantera del vehículo es más alta y adopta una parrilla con las formas típicas de Mazda. Esta está 'escoltada' por dos faros más afilados.
Del perfil llaman la atención unos pasos de rueda más musculosos que pueden acoger llantas que van de las 17 a las 19 pulgadas. Característico de Mazda es darle movimiento a la carrocería utilizando líneas nítidas, y en esta nueva generación no se ha prescindido de este acertado recurso.
Por su parte, la zaga consigue dar la sensación de ser más aplomada gracias a los 15 mm más de anchura. Los pilotos LED son nuevos, así como la sustitución del logotipo de la marca por las letras que forman la palabra ‘MAZDA’.
Motorización
Mazda ha vuelto a apostar por una motorización sin turbo para conseguir una entrega más lineal y suave -también se gana en fiabilidad y durabilidad-. Bajo el capó encuentro el propulsor de gasolina e-Skyactiv G de 2,5 litros que la compañía oriental ha modificado para brindar un mejor rendimiento. Fue creado en la sede central de Mazda en Hiroshima y adaptado al gusto europeo en el centro de I+D alemán que tiene la firma japonesa.
Para reducir el consumo, equipa dos tecnologías de calado que son clave: microhibridación gracias al sistema Mazda M Hybrid de 24 V, gracias al cual también consigue la codiciada etiqueta ECO de la DGT; y al de desconexión de cilindros, con el que dos de los cuatro cilindros dejan de funcionar cuando la demanda de potencia y par así lo requiera. Con ambos, el consumo medio oficial se queda en 7,0 l/100 km.
La potencia que rinde es de 141 CV, mientras que el par que entrega, de 238 Nm. Comparado con el 2.0 de la anterior generación, el par en regímenes bajos y medios es hasta un 19% mayor.
Este bloque trabaja junto con un cambio automático de convertidor de par de seis marchas que ha sido recalibrado y al que se le ha reducido la frecuencia de las transiciones. Lo que más me gusta de él, no es que tenga levas en el volante, que también, sino que ofrezca al conductor la posibilidad de subir o bajar de marchas desde su palanca -algo de lo que carecen sus rivales-; una palanca real, y no conmutador de la consola central o un satélite en el volante.
Equilibrio
En la gama de Mazda siempre puedes encontrar modelos deportivos, cómodos o que combinen ambas características. La marca fundada en 1920 por Jujiro Matsuda siempre consigue un muy buen equilibrio entre comodidad y sensaciones dinámicas.
En esta nueva generación del CX-5 se ha modificado la suspensión para ofrecer un coche aún más cómodo, permitiendo una conducción más deportiva cuando se requiere. ¿Cómo? Pues con unas estabilizadoras más gruesas, unos muelles más blandos y unos amortiguadores diferentes; ahora la acción de rebote absorbe mejor las irregularidades de la calzada.
También su habitáculo ha ganado en insonorización al instalar más material aislante y de absorción acústica. Y, créeme, se nota.
Precio bajo y valor residual alto
Sinceramente, es extraño ver que cuando un coche cambia de generación, su precio no se incremente. Mazda no solo ha conseguido mantenerlo, sino que lo ha bajado: el precio de partida es 2.383 euros más bajo que el CX-5 anterior, puesto que parte de 35.200 euros. Pero con la campaña de lanzamiento y las opciones de financiación, la cifra se queda en 29.995 euros.
El equipamiento de serie del CX-5 2.5 e-SKYACTIV G Prime-Line, el de acceso, es muy completo, puesto que trae: llantas de aleación de 17 pulgadas, faros LED, volante y pomo tapizados en piel, cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas, pantalla táctil central de 12,9 pulgadas con Google integrado y conectividad con Apple CarPlay 8 y Android Auto y sistema de sonido con 8 altavoces, entre otros elementos.
También sistema de asistencia y seguridad como el Control de crucero adaptativo o la Frenada de emergencia, que junto con otros muchos como el Control de ángulo muerto avanzado, la Asistencia al conductor en caso de emergencia, el Asistente de tráfico y crucero, el de cambio de carril, el Control de crucero adaptativo, el Emergency Lane Keeping o el Monitor de visión 360°.
Otro punto a destacar es el alto valor residual que tiene este modelo, que es más elevando que el de sus principales rivales.
Por estos motivos, creo que el todocamino japonés va a seguir siendo un éxito en ventas y seguirá sumando unidades a esos 5 millones.