El portal de subasta Barrett-Jackson acaba de vender un prototipo secreto del Ford GT de segunda generación utilizado en las primeras fases de desarrollo. Construido a finales de 2015, luce una carrocería de fibra de carbono vista que nunca fue pintada, ya que el fin de la compañía en este caso no era buscar la belleza, sino extraer datos para fabricar el mejor superdeportivo.
Bajo el capó se encuentra el conocido motor V6 EcoBoost de 3.5 litros con doble turbo, emparejado con una transmisión de doble embrague de siete velocidades. El chasis cuenta con una cabina de pasajeros de fibra de carbono, un subchasis de aluminio, suspensión de varilla de empuje, altura de conducción ajustable, aerodinámica activa y enormes frenos carbocerámicos.
El gran inconveniente de este prototipo secreto del Ford GT

El interior es un coche de carreras. Al abrir la puerta hacia arriba, encontramos un asiento de carbono fijo, pedales ajustables y una pantalla digital controlada a través de un volante inspirado en la Fórmula 1. El habitáculo es completamente espartano y no hay asiento para el pasajero, pero se ve mucho más elaborado que el exterior.
¿Qué problema hay con esta venta? Este prototipo secreto del Ford GT (esta es su historia) tiene una importancia histórica innegable, pero también un inconveniente. Su nuevo propietario debe firmar un contrato de compraventa que incluye una cláusula importante: no podrá conducirlo por ninguna vía pública, ni se puede matricular y asegurar. Al menos, no se puede hacer legalmente…
Por tanto, es un coche para tener solamente como colección, adornando un garaje o, quizá acabe en algún museo. En cualquier caso, un pedazo de historia de Ford. El dinero de la venta se destinará a la preservación de la Ford Heritage Fleet.










