Suele decirse que el Mercedes 600 es el mejor coche que ha fabricado en su historia la compañía de la estrella. Un vehículo concebido en los años 60 con un nivel de lujo y una calidad de construcción que todavía hoy sorprende. Pero la versión Pullman Landaulet va más allá. Mercedes sólo hizo 21 unidades y ahora se ofrece una de ella, porque sale a subasta un Mercedes-Benz 600 Pullman Landaulet.

Esta variante es uno de los coches oficiales más prestigiosos y exclusivos jamás fabricados. Diseñado por el diseñador francés Paul Bracq, encarna una visión estilística de elegancia rigurosa y atemporal, destinada a las más altas esferas del poder internacional, jefes de Estado, familias reales y las figuras más influyentes de su época. De hecho, fue la limusina favorita de muchos dictadores.

La máxima expresión del lujo

El 600 representa la máxima expresión del lujo automovilístico y la maestría artesanal de Mercedes-Benz entre 1965 y 1981. Habría que esperar hasta el lanzamiento de los Maybach 57 y 62 en 2002 para encontrar un nivel de lujo comparable en un automóvil.

En su configuración de cuatro puertas con techo de lona trasero de un tercio, la más ceremonial de las variantes Landaulet, está construido sobre el largo chasis Pullman de 3,90 metros, que permitía a los ocupantes traseros beneficiarse de una apertura parcial del techo, garantizando una visibilidad completa durante los viajes oficiales a la vez que se mantenía un nivel excepcional de confort y privacidad.

Cada ejemplar fue ensamblado completamente a mano por los mejores artesanos de la marca en Stuttgart, siguiendo especificaciones rigurosas y con una personalización prácticamente ilimitada. Cada 600 Pullman Landaulet fue concebido como una pieza única, comparable en su elaboración a un encargo de alta relojería o a la creación de un jet privado a medida.

Mecánicamente, el Mercedes-Benz 600 montaba un motor V6 de 6.3 litros con inyección mecánica de combustible, que producía aproximadamente 250 CV, acoplado a una transmisión automática de cuatro velocidades. Además del rendimiento, este motor priorizaba la suavidad, el silencio y el refinamiento, lo que garantizaba una conducción extraordinariamente fluida a pesar del tamaño y el peso del vehículo.

La subasta de este Mercedes-Benz 600 Pullman Landaulet podría alcanzar los 1,8 millones de euros

El confort de marcha alcanzó un nivel excepcional gracias al sistema hidráulico central de alta presión, que controlaba con absoluta precisión las ventanillas, los asientos, las puertas, el maletero y la capota. Esto se complementaba con una suspensión hidroneumática autonivelante que garantizaba una estabilidad perfecta en cualquier circunstancia, ofreciendo una sensación de movimiento sin esfuerzo, independientemente de la carga o las condiciones de la carretera.

La unidad que se subasta en Artcurial se entregó a principios de 1971 a un país de África Occidental, incorporándose inmediatamente a la flota del garaje presidencial. En 1987 regresó a la Stuttgart para someterse a una reconstrucción total. Posteriormente, Mercedes envió el coche al especialista Carat Duchatelet, en Bélgica, para una restauración completa de la tapicería y la carpintería.

Tras esta revisión completa y una factura en aquel momento de unos 3 millones de francos franceses (457.347 euros), el coche se devolvió a su garaje presidencial original. En 2014 lo adquirió el propietario actual, con 27.000 kilómetros y en 2016 le hizo una restauración completa en el especialista Atelier 600, en París. La restauración comprendió desde el motor hasta los sistemas hidráulicos y neumáticos, los 16 silentblocks, las ocho rótulas, un parabrisas nuevo, una capota restaurada conservando la mica en excelente estado, frenos, suspensión, sistema de refrigeración… Ahora este Mercedes-Benz 600 Pullman Landaulet se subasta y podría alcanzar los 1.800.000 euros.