A un Dodge Charger del 69 no hace falta añadirle nada para que sea un coche especial. La quinta de aquel año es posiblemente la más popular del modelo, algo a lo que han contribuido sus múltiples apariciones en cine y televisión, y la unidad de la que vamos a hablar hoy está precisamente inspirada por el celuloide. A los cinéfilos se les antojará similar al vehículo con el que los malos huían de Steve McQueen en Bullit, y no andarán desencaminados, pero es que al pedigrí del muscle car además hay que añadirle quienes fueron sus dos anteriores dueños.

Vayamos por partes. Nació como un Charger del 69 más, pero casi tres décadas después de salir de la cadena de montaje fue el coche elegido por Demi Moore para regalar a su por aquel entonces marido, Bruce Willis. La primer casilla de ‘pertenecer a un famoso’ ya estaba tachada. Como todo el mundo sabe, ese matrimonio se rompió, pero el actor de La Jungla de Cristal tuvo la suerte de quedárselo en el reparto de bienes. De hecho, lo tuvo en propiedad durante una década, hasta que alguien le hizo una propuesta de compra desde el Reino Unido.

El comprador en cuestión no era otro que Jay Kay, cantante de Jamiroquai y conocidísimo por estas lides por ser un auténtico petrolead. De hecho, haciendo gala de su pasión por los automóviles, Kay no solo lo adquirió en 2008, sino que unos años después, en 2014, decidió meterlo en taller para someterlo a un importante trabajo de restauración en el que se reconstruyó el motor. En total se dejó 25.000 libras de la época, que al cambio supondrían muchos más que los 28.000 euros actuales.

Así, bajo el capó cuenta con un descomunal motor V8 de 8,2 litros cuya potencia se desconoce, que va asociado a una caja de cambios automática de tres relaciones.

¿y por qué te hemos contado todo esto? Porque va a salir a subasta en Silverstone Auctions, donde se espera que se venda por un precio que vaya de las 50.000 a las 60.000 libras esterlinas, entre unos 56.000 y 67.000 euros. Eso sí, teniendo en cuenta su historial de dueños, su inmaculado estado (carrocería en negro, cromados por todas partes, tapicería de cuero, detalles modernos como el sistema de audio) y el hecho de que no quedan muchos Dodge Charger del 69 por el mundo, puede que la puja final acabe siendo bastante más elevada.