El próximo 30 de octubre se apagarán las luces y se echará el cierre a una de las factorías más históricas de Francia. Conocida por su nombre clásico, ‘Française de Mécanique’, la planta de Douvrin dejará de estar operativa después de 57 años en funcionamiento, tal y como anunció el Grupo Stellantis el pasado 20 de julio. Aquí se fabricaba el motor PureTech.
Ubicada al norte de Francia, esta fábrica abrió sus puertas en 1969 como parte de una inversión conjunta entre Peugeot y Renault. Recordemos que en ese momento todavía no existía el Grupo PSA, ya que la adquisición de Citroën por parte de Peugeot no se produjo hasta finales de los 70.
En esta planta se produjeron los motores X que se montaron en modelos como el Renault 14, el Peugeot 104, el Talbot Samba y hasta los Peugeot 205 y Citroën C15, entre otros. También en Douvrin se construyó el famoso motor PRV V6 que utilizaron varios modelos de alta gama, incluido el DeLorean.
Cierra la planta de Douvrin, donde se fabricaba el motor PureTech
Sin embargo, los últimos años de esta histórica planta de Stellantis han quedado ensombrecidos por ser donde se han fabricado los famosos motores PureTech, o ‘Pudretech’, como se conocen popularmente. El EB 1.2 de tres cilindros se ideó con su correa impregnada en aceite para cumplir con los estándares de emisiones y conseguir un propulsor más refinado y menos rumoroso.
El problema llegó con la normativa Euro 6 en 2016, que obligó a instalar filtros de partículas en motores de gasolina (ya se hacían en los diésel desde 2005). La versión atmosférica del PureTech con 82 CV no se vio afectada, pero sí la turboalimentada con 110 y 130 CV. El motivo era que, durante los ciclos de regeneración del filtro de partículas, si se interrumpía por el Star&Stop o porque el conductor apagaba el motor, la gasolina que se inyectaba para limpiar el filtro se colaba por los segmentos y terminaba en el cárter, contaminando el aceite que luego lubrica el motor.
Los problemas del PureTech
Esto aceleraba el desgaste de componentes críticos, como la correa de distribución, además de juntas, retenes… Asimismo, las altas temperaturas que se alcanzaban en esos periodos de regeneración dañaban las bujías, por lo que se recomienda sustituirlas cada tres años o 30.000 kilómetros., aproximadamente. A esto hay que añadir problemas con excesivo consumo de aceite a partir de cierto kilometraje.
En definitiva, un motor que, al principio producía un rendimiento satisfactorio, pero que se convirtió en una pesadilla para la marca y, sobre todo, los usuarios cuando hubo que incluir el dichoso filtro de partículas. También en la ‘Française de Mécanique’ se ha fabricado otro motor que ha dado guerra, como el 1.5 BlueHDi, en este caso, por un problema en la cadena del árbol de levas. Ya dejó de fabricarse el pasado año.
La decisión de Stellantis se debe a dos factores: por un lado, que el motor que sustituye al PureTech se va a fabricar en la planta de Trémery, en Metz; por otro, que las instalaciones de Douvrin se van a reconvertir para fabricar baterías de vehículos electrificados.