SEAT puede estar contenta: en lanzamiento del nuevo León ha sido recibido con muy buenas impresiones por la crítica, algo que se debe a que la marca española ha sabido evolucionar su producto estrella (líder del mercado español pese al paso de los años, recordemos) para convertirlo en el coche más avanzado tecnológicamente de su gama. Esto se refleja en ciertos detalles que ni siquiera su a priori primo con más pedigrí, el Volkswagen Golf, tiene.

Y es que en su habitáculo, el nuevo Seat Leon cuenta con el cada vez más común sistema de luz ambiental, que en el caso del compacto luce una delgada franja que se extiende por todo el ancho del salpicadero, hasta llegar incluso a alargarse a las puertas, creando una sensación envolvente.

Como es habitual, puede iluminarse en varios colores que los ocupantes pueden elegir de manera manual o que cambian en función del modo de conducción seleccionado. Sin embargo, también tiene una función bastante útil, y es que sirve de soporte para sistemas como el avisador de punto ciego o el de cambio de carril (imagen).

En la zona situada justo por debajo del pilar A, la franja se ilumina en un tono anaranjado para avisar al conductor de la presencia de un vehículo. Se trata de un sistema bastante sutil y minimalista que se aleja de lo común, que suele ser una luz dentro del espejo retrovisor.