Si te planteas realizar un viaje en verano por uno de los lugares más bonitos no solo de Europa, sino también del mundo, deberías considerar seriamente realizar una ruta en coche por los Alpes y el Tirol austríaco. Esta zona es perfecta para verano, con unas temperaturas suaves y un nivel en cuanto a naturaleza que te será difícil encontrar en otro lugar del viejo continente.

Quizá una de las mejores alternativas sea hacer una ruta en coche por Islandia. Sin embargo, si no quieres llegar tan lejos o gastar tanto dinero, el centro de Europa se presume como el destino perfecto. En este artículo te cuento todos los detalles sobre un viaje que he hecho yo mismo. Qué hacer, qué ver, dónde quedarte a dormir, qué debes tener en cuenta... todo.

¿Qué es el Tirol?

El Tirol es uno de los estados federados de Austria. Está compuesto por nueve y es el quinto por población total, y el tercero por extensión. Cuenta con algo más de 750.000 habitantes y se divide en dos partes, la norte y la sur. No obstante, seguramente lo conozcas más a través de su parte montañosa, en los Alpes, o por supuesto por su característico traje típico.

La ciudad más habitada, con más o menos 130.000 habitantes, es Innsbruck, de la que te cuento algo más abajo porque resulta que es la zona más cómoda para dormir y desplazarte por la zona. Curiosamente, este estado federado hace frontera con Alemania, con Liechtenstein, con Italia y con Suiza. Pero lo mejor de ir en verano es, sin duda, que se está muy fresquito.

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Innsbruck: la base perfecta

De cara a realizar una ruta en coche por los Alpes y el Tirol austríaco lo mejor es hacer base en la ciudad mencionada y capital de la zona: Innsbruck. Desplazarse por ella es muy cómodo e incluso puedes alojarte, como hice yo, a las afueras. Y es que al llegar al alojamiento te entregan, en función de los días que te quedes, un pase para utilizar gratis el transporte público.

El centro histórico es curioso, pero tampoco te recomiendo dedicar más de un día a conocerlo, pues aunque resulta interesante puedes recorrerlo andando en unas pocas horas. Así, te recomiendo pasear por el río Eno y por la calle peatonal Maria Theresien, y también ir a echarle un vistazo al tejadillo de oro, a la torre del reloj o a la catedral de Santiago. Sí, la catedral de Santiago.

Ten en cuenta que a la hora de cenar tendrás que adaptarte a los horarios europeos. Pero al ser una ciudad en la que hay población universitaria, existen locales como el Machete, un lugar donde comer burritos económicos y de buena calidad. También disfruté mucho de las heladerías y pastelerías del centro de la ciudad. Sin embargo, lo que más me gustó fue ver la ciudad desde el mirador de Bergisel.

De todas formas, si te gusta la naturaleza como a mí lo mejor es quedarse a las afueras y disfrutar del silencio y el aire fresco. En mi caso, me alojé en la zona de Mutters, donde estás a un cuarto de hora del centro en transporte público. Y si quieres comer o cenar por esa parte también lo tienes cubierto, pues hay un par de restaurantes que merecen la pena, entre ellos la pizzería Santa Lucia.

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Qué visitar en los Alpes y el Tirol austríaco

Como te he contado, el centro de Innsbruck desde Mutters está a tiro de piedra, y sin duda yo dedicaría uno de los días de la ruta a visitar esta maravillosa ciudad. Dicho esto, hay unos cuantos lugares que no te puedes perder, y voy a empezar por el que me dejó maravillado desde el momento en el que lo pisé: el Top of Tyrol. Podrías incluso dedicar un par de días a visitar la zona.

Se llega por la carretera que pasa por Misbach Alm, y también por Falbeson o Ranalt. Se trata de un mirador a 3.210 metros de altura sobre el nivel del mar en el que estarás en plena montaña con nieve sin importar el momento del año. Las vistas desde el teleférico ya impresionan, pero al llegar a la cumbre es un placer dar un paseo por la nieve. Spoiler: aunque sea verano, hace bastante frío.

Lo mejor de todo es que ocupas varias horas en la actividad comentada, pero el parque natural de los alrededores, en el valle de Stubai, es para echarle otro rato si disfrutas de las grandes montañas, de lo verde y de la fauna campando a su libre albedrío. Desde todo tipo de pájaros hasta patos en un estanque, pasando por vacas. Recomiendo alquilar una bicicleta para verlo mientras pedaleas.

Por otro parte, el valle de Sellraintal también es un 'must' de la zona, especialmente si te gusta conducir. Puedes pasar todo el día recorriendo sus pueblos y tan solo está a algo más de 30 km de Innsbruck. Ahora bien, son 50 minutos hasta llegar al propio valle. Llaman la atención sus carreteras de montañas, llenas de unas curvas bastante estimulantes a poco que vayas con un coche que te transmita algo de sensaciones al volante.

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En cualquier caso, no todo van a ser valles. A 1 h de Innsbruck, cubriendo unos 60 km, se encuentra una de las cascadas más impresionantes de la zona: Stuibenfall. Las rutas de senderismo que la rodean son un placer para los sentidos, pero si quieres llegar hasta la cumbre tendrás que dedicarle unas 3 h, y estar en una forma física relativamente buena. Eso sí, merece mucho la pena.

Para terminar en esta ruta en coche por los Alpes y el Tirol austríaco no me puedo olvidar del lago Obernberger, a poco menos de 50 minutos de Innsbruck, ni tampoco de las cataratas Krimml, algo más lejos (a más o menos hora y media). En este último paraje disfrutarás de nuevo de carreteras de curvas muy atractivas, y no puedes olvidar parar de camino en Gerlos.

Visitas accesorias: Múnich, Liechtenstein, Italia o Salzburgo

Cuando te mueves en coche tienes libertad total. Por mucho que últimamente estén intentando, en cierto modo, restringir el uso del vehículo particular, en mi opinión es la mayor herramienta de libertad que existe. Vas donde quieres, cuando quieres. Y en este sentido hay varias zonas en los alrededores de Innsbruck a las que te recomiendo ir, que no forman parte de una ruta en coche por los Alpes y el Tirol austríaco como tal:

  • Vaduz: la capital de Liechtenstein tiene poca cosa que ver. Sin embargo, considero que merece la pena acercarse aunque sea por curiosidad y por pisar un país más. Para que te hagas una idea, es como 'la Andorra de Suiza'. Un lugar en el que se necesita un alto nivel económico para vivir, pero en el que en absoluto se hace ostentación de la riqueza. Tiene poco más de 5.000 habitantes, y está a unos 175 km de Innsbruck. Para moverte por Liechtenstein te sirve la viñeta austríaca. ¿Una curiosidad? El príncipe invita a comer en su castillo a toda la población del país (menos de 40.000 habitantes) el día de su cumpleaños.
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  • Múnich: siempre es interesante visitar una de las principales ciudades europeas. Una urbe con muchísima (e importante) historia y lugares que conocer, y en donde también podrás avistar buenos coches. En este sentido, no te pierdas el museo de BMW, que está en la ciudad. Además, también te satisfará si te gusta la buena cerveza y el fútbol. Una recomendación en cuanto a hostelería: no te puedes ir de allí sin probar el bratwurst y el schnitzel. Está a menos de 170 km de Innsbruck.
  • Königssee: uno de los lagos más icónicos de toda Alemania que se encuentra a una distancia de aproximadamente 160 km de Innsbruck. Un lugar maravilloso y con una gran riqueza natural, en donde se puede hacer senderismo subiendo montañas de dificultad moderada (merece la pena por la vista del lago desde la altura), pero también alquilar pequeñas barcas para recorrer el propio lago a tu bola. Igualmente, tienes la posibilidad de que te lleven en un barco algo más grande. Es una atracción turística famosa, con lo que ello conlleva en términos de masificación.
  • Lago di Braies: el Lago di Braies es otro de esos lagos imperdibles de la zona. Se encuentra en Italia, al sur de Innsbruck, y en aproximadamente 2 horas de viaje y algo más de 130 km llegarás. Por desgracia, en la ruta realizada no encontramos tiempo para llegar hasta allí, si bien es cierto que en internet puedes comprobar cómo de masificado está al ser un destino turístico muy popular. Durante la Segunda Guerra Mundial llevaban allí a los prisioneros de los campos de concentración.
  • Salzburgo: una de las ciudades más bonitas y señoriales que he tenido la suerte de visitar. Una especie de mini-Viena, algo más tranquila que la capital austríaca y que puedes recorrer andando a poco que no te cueste caminar una hora. La vista desde la fortaleza de Hohensalzburg es digna de postal y su oferta gastronómica, al contrario de lo que suele ocurrir en esta zona del viejo continente, es variada y no está mal de precio. Recomiendo encarecidamente la pizzería Organic Pizza Salzburg. Se encuentra a unas 2 horas de camino en coche de Innsbruck, a casi 200 km.
  • Oberammergau: a más o menos 1 h y 20 minutos de Innsbruck y un poco menos de 80 km se encuentra Oberammergau, un pequeño y encantador pueblo bávaro en el que destaca su arquitectura y la decoración de sus casas, llenas de flores y con pinturas muy llamativas. Puedes recorrerlo en un par de horas y es, literalmente, un pueblo de cuento. Tanto que allí están las casas de Hansel y Gretel, y de Caperucita Roja.
  • Castillo de Neuschwanstein: algo más de 1 h y media te llevará desplazarte desde Innsbruck hasta el famosísimo castillo de Neuschwanstein, en el que se inspiró Disney para darle vida a su logo principal. Como ocurre en otras atracciones comentadas en este artículo, hay multitud de turistas a cualquier hora y en cualquier día de la semana. Otro de los lugares a los que no pude llegar precisamente por ello. Sin embargo, la vista desde los alrededores es igualmente impresionante y los paseos por los valles que lo rodean, entre las montañas (incluso algún baño en un lago cercano), también resulta una experiencia muy gratificante.
  • Hallstatt: el lugar más alejado de Innsbruck que te voy a recomendar es Hallstatt, un precioso pueblo a orillas de un lago en el que te quedará la foto perfecta de las vacaciones. Con casas pintorescas y una iglesia muy puntiaguda, vuelve a ser otro de los destinos masificados de la zona. Pero merece la pena. Además, puedes disfrutar de un paseo en bote por el lago Hallstätter o de un funicular cuyas vistas te dejarán con la boca abierta. ¿Lo malo? Está a casi 3 horas en coche de Innsbruck, a unos 250 km de distancia.
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Qué tener en cuenta al desplazarte, comunicarte y comer

En realidad, a día de hoy no es nada complicado moverse por Europa. Prácticamente toda la información que necesitas está a golpe de pantalla, ya sea en un dispositivo móvil o en un ordenador. No obstante, sí que debes tener en cuenta diversas consideraciones a la hora de viajar a esta zona. Y la primera tiene que ver con moverse en coche (que es, desde mi punto de vista, la mejor forma), por supuesto.

Para circular por Austria necesitas pagar una viñeta, al igual que por Suiza. El control fronterizo a la hora de entrar en este último país es bastante exhaustivo, por cierto. Dichas viñetas son pegatinas que se pegan en el parabrisas y así evitar el vetusto pago de peajes que tenemos en España. Las cámaras te detectan dichas pegatinas y... voilà. Se hace la magia.

En Suiza tendrás que comprarla por todo un año, y te cuesta unos 40 euros. Mientras tanto, en Austria puedes comprar un pase de 10 días y te costará más o menos 12 euros. Una recomendación para ambos países, y para Alemania: quitando las famosísimas Autobahn (autopistas sin límite de velocidad), hasta la carretera más recóndita está llena de radares. Sí, hablo con conocimiento de causa. Respeta siempre los límites de velocidad marcados en cada vía.

La comida merece un capítulo aparte, pues todo se basa en fritos, patata, pan, carne... y poco más. Resulta curioso cómo en el supermercado (Lidl, Spar...) hay muchas cosas incluso más baratas que en España. No todo, pero ese mantra de 'sí, los sueldos son mayores (verdad), pero la vida es más cara' es una media verdad. Recomiendo comprar fruta y frutos secos si vas a hacer rutas y excursiones.

Por último, no está de más saber un poco de alemán. Unas nociones básicas, tampoco te hace falta tener un C2. Eingang, Ausgang, Danke, Bitte... Porque con ese idioma podrás moverte (quitando algunas partes muy concretas de Suiza) por los tres (cuatro, en realidad, si contamos Liechtenstein) países mencionados.

Víctor Delgado ©

Conclusión

Durante estos 5 días de mi ruta por los Alpes y el Tirol austríaco he disfrutado más que en casi todos los viajes que he hecho anteriormente. Si te gusta la naturaleza y escapar del calor en verano, es una de las mejores escapadas que puedes hacer. Harás ejercicio físico, podrás pisar incluso la nieve en agosto, descubrirás paisajes muy variados y que te dejarán con la boca abierta.

Austria es un lugar que no se suele tener mucho en cuenta a la hora de elegir un viaje de verano. Sin embargo, es sorprendentemente bonito, tanto sus ciudades como sus zonas montañosas. Un país limpio, con gente educada y dispuesta a hacer tu estancia muy agradable y con un precio muy similar al de España en todos los sentidos; incluso más económico en ocasiones.