El paso que dio Skoda cuando lanzó la anterior generación del Superb fue de gigante. Desde entonces, sus productos exhiben mucha calidad, sin olvidar la practicidad que siempre ha caracterizado a la marca. Pues bien, ahora llega la cuarta, la B9, de su buque insignia. Y lo hace estrenando la motorización de esta prueba, la del Skoda Superb 1.5 TSI 150 CV mild-hybrid.

Si el atractivo del anterior Superb era muy alto, en esta generación, los diseñadores de la firma checa se han superado. Es tremendamente atractivo con los Matrix LED, por primera vez disponibles en el modelo, y su nuevo elemento de diseño Crystallinium. También con los pilotos LED con intermitentes animados, cuya forma es más estilizada.

Pero no todo es imagen, porque también se ha buscado la mejor aerodinámica posible. Y es que una cosa es buscar, y otra, encontrar, que es, precisamente, lo que ha hecho la compañía checa, reduciendo un 15% el Cx respecto al anterior Superb.

El Skoda Superb con carrocería berlina ha conseguido un coeficiente de resistencia aerodinámica de 0,23 Cx, uno de los mejores del segmento. Tampoco se queda atrás la carrocería Combi, con 0,25, siendo el familiar más aerodinámico de la historia de la marca.

Ese gran trabajo, en lo que a diseño se refiere, también se aprecia al primer vistazo del puesto de mandos, donde hallo un salpicadero con lamas verticales, de lado a lado, que disimulan las toberas de ventilación. También en los paneles de las puertas, en los tiradores y las superficies que los acogen con formas cóncavas y convexas.

De la nota tecnológica se encarga el cuadro de instrumentos digital, la pantalla del sistema de infoentretenimiento, que puede ser de hasta 13"; el asistente de voz Laura y el Head-up Display, que se puede equipar por primera vez en el Superb. Equipa, también como novedad, carga inductiva de 15 vatios para smartphone con ventilación.

Lo que no me convence es que cada vez pierda más botones físicos y la mayoría de las funciones se tengan que activar desde la pantalla. Por lo menos el volante mantiene los botones físicos y no ha sucumbido a la moda de los hápticos. Moda, de la que Volkswagen ha renunciado, volviendo a los físicos, como en el Golf, del que te dejo la prueba del GTI 8.5.

Otra novedad es que la palanca del cambio se ha desplazado a la columna de dirección, con lo que se consigue una consola central más limpia y capaz. Ese selector, que es el mismo que el de los ID de Volkswagen, está alojado donde van, normalmente, los limpias, por lo que ahora, estos se activan desde una palanquita del satélite de los intermitentes, que está a la izquierda, necesitando un breve periodo de adaptación.

Continúo con la prueba del Skoda Superb 1.5 TSI m-HEV de 150 CV analizando las plazas traseras. El espacio que ofrecen a sus ocupantes es enorme, tanto para las rodillas como para la cabeza. Y si los asientos pueden tener diez cojines de masaje controlados neumáticamente, los traseros, en concreto sus reposacabezas, unos soportes en los laterales para sujetar la cabeza. Por si la comodidad de los asientos hace que no puedas resistirte a una cabezadita...

Ni molduras de madera ni palancas del cambio de cristal. Ese espacio para mí significa lujo. Lo mismo que tener un maletero de 645 litros -20 más que su predecesor-. Recientemente he sido padre y no te imaginas lo que es poder meter el chasis del carrito por un lado y el capazo por otro. Pruebo, mínimo, cuatro coches al mes y todavía no he encontrado uno que me lo permita.

Comienzo la prueba dinámica del Skoda Superb 1.5 TSI 150 CV mild-hybrid. Gracias a su motorización de hibridación ligera, con la que su parabrisas luce la etiqueta ECO de la DGT, puede moverse con soltura, a la vez que el consumo es ajustado. Una de las razones es su función de conducción a vela, en la que cuando se vuelve a activar el motor de combustión, es casi imperceptible.

Sí que es cierto que echo en falta unos modos de conducción, para, quizá, tener más pegada. O por lo menos que lo parezca, pero poniendo la transmisión en modo Sport, y al realizar los cambios más alto de vueltas, el empuje es mayor.

El tacto de la dirección me gusta. Pero más, cómo trabaja la suspensión, que filtra las irregularidades de la calzada a las mil maravillas sin brindar balanceos muy acusados de la carrocería.

¿Y la insonorización del habitáculo? Sensacional. Por ello, por su comodidad, por su enorme maletero y, además, por su consumo, esta versión es una gran opción para viajar.

El Skoda Superb 1.5 TSI 150 CV mild-hybrid tiene un precio de partida de 46.000 euros. Esa cifra incluye elementos tales como las llantas de aleación 17", faros LED, asientos delanteros confort con calefacción y masaje, climatizador de tres zonas, calefacción en los asientos delanteros, cierre y arranque sin llave o cámara marcha atrás, entre otros elementos.

Ficha técnica del Skoda Superb 1.5 TSI 150 CV mild-hybrid
Motor Cilindrada 1.498 cc
Cilindros 4 en línea
Potencia máxima 150 CV / 5.000 - 6.000 rpm
Par máximo 250 Nm / 1.500 - 3.500 rpm
Alimentación Tipo Inyección directa.
Turbo geometría variable
Transmisión Caja de Cambios Automática, doble embrague
7 velocidades
Tracción Delantera
Suspensión Delantera McPherson
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Trasera Paralelogramo deformable
Resorte helicoidal
Barra estabilizadora
Frenos Delanteros Discos ventilados
Traseros Discos
Dimensiones Longitud 4.912 mm
Anchura 1.849 mm
Altura 1.481 mm
Distancia entre ejes 2.841 mm
Maletero Volumen 645-1.795  litros
Peso Peso 1.559 kg
Prestaciones Velocidad máxima 225 km/h
Aceleración 0-100 Km/h 9,2 seg
Consumo Combinado 5,2 l/100 km
Velocidad baja 7,2 l/100 km
Velocidad media 5,1 l/100 km
Velocidad alta 4,4 l/100 km
Velocidad muy alta 5,3 l/100 km
Emisiones Emisiones de CO2 119 g/km Euro 6 - Etiqueta ECO
Precio Precio oficial Desde 46.000 euros
Valoración
Skoda Superb 1.5 TSI 150 CV mild-hybrid