“¿Qué haces con ese coche, si es de nena?”, me dice mi vecino, un ‘fisgoncillo’ al que le gustan los “deportivos de traficante”, como llama él a los vehículos que suelen estar aparcados en mi plaza de garaje y que casualmente son coches de prueba. Como verás, la confianza que existe entre nosotros es plena, por lo que le invito a subirse en él. Antes le muestro el alerón, las llantas y el paragolpes delantero y le pregunto: “¿No ves más rasgos deportivos que femeninos?”. Gratis le doy la información de que los grupos ópticos, el volante y la consola central tienen nuevo diseño gracias al cual el Mitsubishi Space Star 2016 que pruebo se actualiza.
Tras arrancar le expongo que equipa un motor 1.2 de tres cilindros. Al ver su cara de póker, le explico que es la mejor opción para obtener consumos contenidos, siempre y cuando ‘acaricies’ el pedal derecho. También le aclaro que las vibraciones que nota no son extrañas en los propulsores tricilíndricos.
Pero es parado en el semáforo cuando creo que es el momento perfecto para ganármelo: “Observa los otros coches”. Luz verde, engrano primera y acelero; meto segunda y después tercera y es cuando Oscar, que es como han llamado sus padres a mi vecino, alucina con la distancia que hemos sido capaces de sacar al resto de ‘oponentes’. Como el anterior Space Star, el recién llegado tiene una respuesta muy buena para contar solo con 80 CV y su forma de entregarla es bastante progresiva, brindando mucha energía desde la zona baja del cuentavueltas. “Mira con qué velocidad cambio de marchas. ¿No te parece deportivo?”. Y es que la verdad es que la caja manual de cinco velocidades del Space Star 2016 es tremendamente rápida e inserta las marchas con suma facilidad, lástima que en algunas ocasiones falte algo de precisión.
“¿Sabes lo mejor de todo? Su consumo. Puedes moverte con una media de 4,6 l/100 km, una cifra muy cercana a los 4,3 oficiales, algo realmente extraño en el mundo del motor. Un indicador ECO en el cuadro de instrumentos, un sistema start/stop algo fallón y el indicador de marcha óptima me ayudan a conseguirlo".
Mi vecino saca sus propias, pero acertadas, conclusiones: “Entonces es perfecto para ciudad, ¿no?”. “Pues sí”, afirmo, “porque a pesar de haber crecido 85 mm -ahora mide 3,79 m- y gracias a su dirección se desenvuelve en la urbe como pez en el agua. Además, su suspensión absorbe las calzadas rotas y sus irregularidades realmente bien. Pero esa comodidad a bordo tiene su penalización, porque en giros la carrocería se balancea en exceso, incluso a velocidad baja”, añado. “¿Entonces de curvas ni hablamos, no?”, me pregunta Oscar. “Mejor no”, le digo, aclarando: “No es un Abarth 500 (ver prueba Abarth 695 biposto) o un Adam S (ver prueba Opel Adam S)”… y mejor así, porque me evito el trayecto al puerto. Y es que en carretera es dónde exhibe su mayor handicap, que no es su rumorosidad, ya que sorprendentemente su habitáculo está bien aislado, sino la respuesta de su motor. Tienes que tirar de marchas cortas para que entregue ese brío que demandas, con lo que el consumo de carburante se ve incrementado notablemente.
Mi vecino se interesa por el precio. “Lo tienes desde 13.400 euros”, le informo. Compruebo que él sigue la actualidad del motor porque me asegura: "Existen otros modelos más baratos", a lo que contesto: "Cierto, pero ninguno trae un equipamiento de serie tan completo, porque ya desde el acabado de acceso, el ‘Motion’, incluye: aire acondicionado, ordenador de abordo, llantas de aleación, velocidad de crucero, sensor de luz y de lluvia, conexión Bluetooth…”. Eso sí, echo en falta una toma USB. ¿Cómo se les habrá pasado esto a los japoneses en los tiempos que corren?. “¿Qué te ha parecido el Mitsubishi Space Star 2016 tras realizar la prueba?”, pregunto a Oscar. “Bueno, este tipo de coches sigue sin ser santo de mi devoción. ¿Cuándo pruebas el siguiente? Avísame si eso”. Le ha gustado, lo sé por sus palabras. “Pronto”, le digo, “porque los automóviles urbanos me encantan, me parecen superdivertidos y son perfectos para moverme por ciudad".
| A destacar | A mejorar |
| Consumo | Suspensión demasiado blanda en curva |
| Respuesta del motor en ciudad | Respuesta del motor en carretera |
| Equipamiento de serie | Acceso al ordenador de abordo |
Fotos: Álex Aguilar