Aunque no se tenga muchas nociones bélicas, es bastante posible que los aficionados al motor sepan del gran desempeño que el Jeep Willys llevó a cabo durante la Segunda Guerra Mundial. Actuando como vehículo ligero de exploración y transporte de tropas, lo estadounidenses dieron buena cuenta de él y adornaron todas las unidades con una vistosa e icónica estrella sobre el capó. Lo que no es tan conocido es que se trataba de una pintura salvavidas.
Con el característico verde militar por toda la carrocería, era inevitable que destacase la figura situada en el capó, una estrella blanca metida dentro de una circunferencia blanca que a su vez estaba rellena de otro color, a medio camino entre el ocre y el mostaza. Cualquiera podría pensar, a priori, que se trataba de un mero añadido estético, pero su funcionalidad era otra: proteger a los soldados frente a ataques químicos.
De hecho, documentos restringidos de la época explican incluso como debía aplicarse: “Para detectar líquidos vesicantes se adopta el siguiente procedimiento. Siempre que el símbolo nacional esté en una posición visible para el conductor, el espacio entre las puntas deberá pintarse con la pintura M5 para formar un círculo alrededor de la estrella”. De esta manera “en la presencia de un ataque con líquidos vesicantes la pintura-detector avisará al conductor degradándose de su color marrón habitual al rojo”.
Su desarrollo se llevó a cabo al ver que los ingleses tenían un detector similar, pero en color azul. Al parecer el prototipo de la pintura cambiaba de color en solo cuatro segundos, lo que daba tiempo e reacción a los soldados. La M5 se pintaba en cualquier superficie y en cinco horas estaba seca, conservando sus propiedades como detector durante un mes (aunque en el documento que habla del prototipo se comentaba su funcionalidad durante seis meses).
El principal agente al que estaba pensado que hiciera frente era el gas mostaza, que tras ser inhalado era indistinguible por el olor, pero algunas fuentes apuntan que su rango de actuación incluía a más líquidos vesicantes e incluso agentes nerviosos.
En total se produjeron 7,8 millones de latas de esta pintura salvavidas distribuidas entre el ejército para pintar y equipar sus vehículos, entre ellos el polivalente Jeep.
Fuente: Jalopnik.