Los años 90 quedan muy lejos, pero la nostalgia de aquella época está más presente que nunca. El mundo del motor no es ninguna elección y lo que crecimos en aquella época tenemos claros cuáles fueron nuestros ‘poster cars’ favoritos. Aquí una ronda con algunos de los mejores y más cool superdeportivos de los 90.
Honda NSX
O Acura, según el mercado. Conocido como el Ferrari japonés, su diseño era espectacular y en su puesta a punto colaboró el mismísimo Ayrton Senna. Apenas pesaba 1.350 kilos y montaba un motor V6 DOCH VTEC 3.0 de 270 CV y 283 Nm, gracias al que aceleraba de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos.
Su sucesor ha intentado mantener vivo su legado, pero no es lo mismo. Además, los rumores apuntan a que será el nombre que utilice la marca para su próximo superdeportivo eléctrico.
Bugatti EB10
Con el EB10 empezó todo. Lo metemos en la lista de superdeportivos de los 90, pero fue el que abrió el camino hacia el calificativo ‘híper’. Su diseño es hijo de su época y quizá no sea el que mejor ha envejecido de la lista, pero tiene su encanto.
Su motor era un V12 que ya optaba por un turbo cuádruple, desarrollaba 553 CV y confiaba en la tracción integral para completar el 0-100 km/H en poco más de tres segundos.
McLaren F1
La historia de McLaren está repleta de modelos icónicos y sus coches actuales son espectaculares, pero difícilmente alguno llegará a tener el carisma y ser tan mítico como el F1, cuya silueta es perfectamente distinguible.
Lo que le hacía único, no obstante, era esa disposición interior con tres plazas que ponía (literalmente) al piloto en el centro de la acción. Además, contar con un motor 6.1 V12 de 627 CV también ayudaba.
Jaguar XJ220
Como ocurre con muchos modelos de Jaguar, el XJ220 tiene un diseño muy personal que aguanta el paso del tiempo sin despeinarse. Se siente igual de fresco que cuando fue concebido y es un gran ejemplo de cómo combinar elegancia y deportividad.
Además, su apartado mecánico también estaba a altura: aunque no montó el V12 prometido inicialmente, su V6 biturbo, asociado a un sistema de tracción trasera, entregaba 550 CV y le permitía alcanzar una punta de 350 km/h.
Dodge Viper
Con permiso del Corvette, es el superdeportivo americano por excelencia, sobre todo en su generación original, que ha quedado grabada en la mente del aficionado del motor gracias a sus suaves y redondeadas formas, así como por el diseño tan característico de sus llantas.
Además, el primer Viper era un deportivo para puristas: montaba un motor 8.0 V10 de 400 CV que exclusivamente se asociaba a una caja de cambios manual de seis velocidades y mandaba la fuerza al eje trasero.
Lamborghini Diablo
Probablemente el mejor ejemplo de ‘poster car’. Digno heredero del Countach, suavizó sus formas (por decir algo) pero siguió siendo un deportivo radical, con una trasera inconfundible y unas llantas simplemente inolvidables.
Tuvo versiones de todos los colores, siempre con un motor V12 montado en posición central y que fue aumentando su potencia a lo largo de una década para llegar a superar los 500 CV.