En 1945, tras el lanzamiento de la bomba nuclear sobre Hiroshima por parte del ejército estadounidense (primer ataque nuclear en la historia), la ciudad japonesa ubicada en la isla de Honchu quedó arrasada. Sorprendentemente, Mazda sobrevivió al bombardeo gracias a lo que se conoce como el 'espíritu de Mukainada'. Aquello propinó a la dirección de la compañía un sentido de comunidad que se tradujo años más tarde en el Mazda Hospital para atender a los empleados, familiares y vecinos de la ciudad.

Para los aficionados al motor y, en concreto, a las marcas japonesas, Hiroshima es conocida por ser la ciudad donde nació Mazda. Pero, para el mundo en general, esa ciudad nipona ha pasado a la historia por ser la primera en la historia en recibir una bomba nuclear, por parte de Estados Unidos, 6 de agosto de 1945. Luego le siguió Nagasaki.

El Hospital de Mazda garantiza el bienestar de la población

Por suerte, las instalaciones de la fábrica no sufrieron daños mayores y, durante el periodo de la posguerra, se convirtieron en el centro de operaciones de la ciudad de Hiroshima. En 1961, fundó el Hospital Mazda de Hiroshima con el objetivo de dar alivio a los heridos y refugio a los desamparados, así como garantizar el bienestar de la población en general.

El hospital de Mazda estaba equipado con la tecnología médica más avanzada de la época y contaba con diez departamentos, entre ellos medicina interna, pediatría, cirugía, oftalmología y radiología. Hoy, más de medio siglo después, esa confianza y apoyo se mantienen intactos.

Ampliación en 2012

En septiembre de 2010, Mazda inició una ampliación del hospital con la construcción de una nueva ala como parte de los planes de renovación del centro, diseñados para contribuir aún más a la comunidad local con servicios médicos. La ampliación se inauguró en enero de 2012 y cuenta con ocho plantas sobre rasante y un sótano.

En la primera planta se ubican el área de urgencias y el departamento de diagnóstico por imagen, mientras que en la segunda se encuentran cinco quirófanos y la farmacia. De la tercera a la séptima planta se encuentran las salas de hospitalización, con un total de 270 camas. En la octava planta se ubica una clínica para revisiones médicas.

El espacio por cama se amplió a aproximadamente 9 metros cuadrados y la nueva ala cuenta con 40 habitaciones privadas para mejorar la comodidad de los pacientes hospitalizados. Además, se modernizó una serie de equipos médicos de gran tamaño, como tomografía computarizada y resonancia magnética, que, junto con las siete nuevas unidades de cuidados intensivos, se utilizan para optimizar los servicios y funciones de urgencias y tratamiento médico que ofrece el hospital.

Por otro lado, se duplicó el área del centro de chequeos médicos, alcanzando aproximadamente 1.200 metros cuadrados, en comparación con la clínica anterior, y también se aumentó el equipamiento para realizar chequeos médicos con el fin de mejorar la comodidad de los pacientes.

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