Pocos recordarán el caos que suponía aparcar el coche en ciudades del tamaño de Madrid o Barcelona -a algunos coches eléctricos ahora se la supone buscar aparcamiento subterráneo-, pero para los que cada fin de semana sufríamos el dar vueltas, vueltas y más vueltas a la manzana, la llegada de la Zona SER fue un soplo de aire fresco, al menos en los días laborables. Un estacionamiento regulado que lleva ya vigente en la capital nada menos que 23 años.

Tanto es así que la brecha existente entre los barrios que cuentan con parquímetros es enorme frente a lo que no los poseen en términos de plazas de aparcamiento libres. Cierto es que en muchas ocasiones se echa en falta una mayor superficie de zonas azules (destinadas a los no residentes) e incluso algunas de larga estancia (las rojas y azules) o que incluso los precios por hora sean algo más económicos pero ello no evita que su presencia se siga ampliando.

Por decisión popular

Tanto es así que 2021 el consistorio aprobó una Ordenanza de Movilidad Sostenible (OMS) en la que en su artículo 57 se establecía la posibilidad de extender el SER a 20 barrios adicionales donde hubiera problemas de aparcamiento. Pues bien, a comienzos de año, las Zonas periféricas como Pradolongo, Comillas, Almendrales y Moscardó establecieron dichas zonas de aparcamiento regulado para, desde el pasado 10 de abril, dar la bienvenida igualmente a los barrios de Zofío y Opañel.

Una decisión que lejos de parecer burocrática e impuesta, se ha tomado según los resultados del referéndum vecinal que se ha llevado a cabo a través de la plataforma Decide Madrid, donde se ha registrado nada menos que un 74,70% de los voto a favor. Según el Ayuntamiento de Madrid, la nueva zona del SER estará delimitada, al norte y oeste, por la calle de Marcelo Usera en la frontera con el barrio de Moscardó (entre la plaza Elíptica y la avenida de Rafaela Ybarra), mientras que al sur, lo estará por las calles del Albardín y el parque de la Paloma.