Pocos coches han generado tanta fascinación como el Lamborghini Countach. El superdeportivo italiano marcó a muchos aficionados al motor durante la década de los 70 y 80. Era el coche de los póster en millones de habitaciones, el sueño inalcanzable de la mayoría de niños. También de Ken Imhoff, sólo que él encontró una solución: construirlo él mismo. Este ingeniero construyó una réplica del Lamborghini Countach en un sótano durante 17 años.
Lo que empezó como un hobby con el que cubrir su tiempo libre terminó convirtiéndose en un proyecto que le acompañó casi dos décadas. Y el resultado demuestra que el trabajo ha merecido la pena. Puedes ver todo el proceso en el vídeo de Wonder World.
Una espectacular réplica del Lamborghini Countach construida a mano
Como a muchos adolescentes en la década de los 80, Imhoff se enamoró del Countach después de ver la película The Cannonball Run, conocida en España como Los locos de Cannonball. La cinta empieza con una escena mítica en la que dos mujeres conducen una unidad en negro, mientras un coche de policía intenta alcanzarlas como si fuera Sísifo.
El problema del Countach era su precio, sólo para millonarios. Pero este ingeniero estadounidense decidió construirlo desde cero. No utilizó un coche como base, como han hecho otros con otras réplicas, sino que fabricó él mismo un chasis tubular de acero, fabricó moldes de madera y paneles de aluminio. Un trabajo de hormiguita que realizaba, sobre todo, por las noches.
Un motor V8 de Ford
El resultado ya lo puedes ver, una réplica espectacular que a más de uno le costará diferenciar de un Countach original. Eso sí, el motor no es el V12 que diseñara Giotto Bizarrini en los 60, sino un V8 Ford Cleveland Boss 351 modificado que produce 514 CV, unido a una caja de cambios y un sistema de varillaje procedentes de un De Tomaso Pantera. El peso declarado es de 1.225 kg.
Imhoff terminó su réplica del Lamborghini Countach en 2007, pero luego se presentó otro problema: cómo sacarlo del sótano de su casa. Para ello, no tuvo más remedio que echar abajo parte de una pared de hormigón, excavar una rampa en el jardín y utilizar una excavadora para retirar toneladas de tierra y poder sacarlo de una pieza. Finalmente, el superdeportivo vio la luz del sol en octubre de 2008. Años después, Imhoff vendió el coche. Se desconoce la cifra, pero algunas fuentes apuntan a un precio de entre 75.000 y 100.000 dólares.