Fernando Alonso tiene un garaje privado que ya lo quisiéramos muchos que nos encanta este mundillo de las cuatro ruedas. Hay coches que son auténticas joyas, como el Ferrari LaFerrari (prueba). Aunque no es el único modelo del Cavallino que tiene. Este pasado fin de semana, aprovechando que no había Gran Premio, se vio a Fernando Alonso disfrutando de su clásico Ferrari 512 TR por las calles de Mónaco.

Ferrari ha desvelado su nuevo modelo, al que ha bautizado también como Testarossa, algo que ha levantado alguna polémica. Desde hace unos años, el piloto asturiano reside habitualmente en la capital del Principado de Mónaco. Este fin de semana tocaba descanso, antes de prepararse para el GP de Bakú del próximo domingo. Así que el piloto de la escudería Aston Martín F1 ha hecho algo que nos gustaría a todos: sacar del garaje un Testarossa de verdad, un clásico 512 TR.

Varios aficionados como este del canal de YouTube Restricted Spotter Monaco pillaron a Fernando Alonso al volante del deportivo italiano, una pieza de colección valorada en unos 200.000 euros.

Pillan a Fernando Alonso conduciendo un Ferrari Testarossa en Mónaco

En concreto, el modelo que conducía Fernando Alonso correspondía a un Ferrari 512 TR, producido entre 1991 y 1996. Fue la evolución del Testarossa lanzado en 1984. Aunque el diseño es casi idéntico, se diferencia de aquel en detalles como los paragolpes o el grupo óptico donde se integran los antiniebla y los intermitentes, además de leves retoques que mejoraban la aerodinámica. Asimismo, el interior se rediseñó por completo para incrementar el confort y la ergonomía.

Bajo el capó se esconde un motor V12 atmosférico de 5.0 litros que desarrolla 428 CV a 6.750 rpm, unido a una caja de cambios manual de cinco relaciones. El motor a 180 grados colocado en posición longitudinal cuenta con doble árbol de levas en cabeza por bancada, cuatro válvulas por cilindro e inyección eléctrica Bosh Matronic.

 

Con esta configuración, el Ferrari 512 TR es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y alcanzar los 314 km/h, cifras que pueden parecer modestas en la actualidad, pero que eran notables en los 90.

Al contrario de lo que pueda parecer, no es extraño encontrar a Fernando Alonso conduciendo alguno de sus “juguetes” por las calles de Mónaco.