Elvis Presley es conocido por muchas cosas: su voz, sus caderas, sus trajes... pero también tenía una manía de la que se habla poco, aunque está documentada: disparar a cosas cuando se enfadaba o algo lo decepcionaba. Si bien los televisores eran un blanco frecuente de la decepción del Rey, a principios de 1969, Elvis puso a prueba la resistencia a las balas de Cadillac.

En diciembre de 1967, Elvis compró un Cadillac Eldorado en Memphis, después de que le llamara la atención en el concesionario. Era un precioso descapotable color Topaz Gold Firemist con techo de vinilo negro, perfecto para el ostentoso Presley. Durante el año siguiente, este Eldorado se convirtió en el coche principal de Elvis para el día a día, utilizándolo regularmente tanto él como su esposa Priscilla.

El Eldorado era un coche emblemático que aún conservaba su lugar entre la colección de Elvis, que incluía coches como su BMW 507 y el Stutz Blackhawk, el último coche que condujo Elvis antes de su muerte. Lanzado en 1967, el Eldorado fue la respuesta de Cadillac al creciente mercado de coches de lujo y se situó en lo más alto de ese segmento en cuanto a precio. Tenía una configuración de tracción delantera inusual para la época, pero montaba un espectacular motor V8 de 7.0 litros, asociado a una transmisión automática.

Elvis disparó a su Cadillac Eldorado y no le pasó nada

Poco más de un año después de comprarlo, un día Elvis tuvo problemas para arrancar el Eldorado. Aunque quizás nunca sepamos con exactitud por qué tuvo problemas con el motor ese día, sí sabemos que sacó una pistola y disparó a través del guardabarros delantero derecho. Pese al agujero que había dejado la bala, el coche absorbió el disparo sin problemas y siguió funcionando perfectamente. Afortunadamente, la zona donde disparó el Rey del Rock and Roll estaba alejada de cualquier componente mecánico vital.

El disparo le sirvió a Elvis para desahogarse en ese momento de frustración, sin que hubiera consecuencias para el coche. Tras el incidente, el coche pasó a manos del padrastro de Priscilla, quien lo usaba ocasionalmente, pero lo guardaba casi siempre en el garaje. El descapotable dorado acabó en manos de un empresario australiano, quien lo exhibió como parte de una exposición sobre Elvis Presley.

El agujero de bala en el guardabarros delantero derecho sigue ahí, sin reparar, presumiblemente porque es lo más interesante de cualquier Eldorado de 1968 que exista. El Cadillac de Elvis salió a la venta en 2014 con toda la documentación, incluyendo el registro original.