Siempre es bonito ver 'bailar' un coche sobre la pista. En este caso ha sido Sandro, el propietario de este bonito BMW M2, el que drifta con el pequeño deportivo alemán. Para ello cuenta con la configuración de serie: motor turbo de seis cilindros en línea, 370 CV, cambio manual y propulsión. La única modificación que ha realizado al vehículo la ha sufrido el tren trasero, que equipa nuevas ruedas con menos agarre.
Según manifiesta Hugo Soto, profesor de la Escuela de Pilotos, experto en la técnica del drift y conductor al volante del Hyundai Génesis 3.8 V6 RS de 303 CV que graba la escena, permite "poco balanceo, un tren delantero con agarre, potencia suficiente, progresivo en los cambios, buen ángulo de giro y buen volante, pero con poco tacto e información para derrapar. En resumen: el BMW M2 es un aparato genial para driftar".