Volkswagen Passat
Todo el mundo conoce al (prueba) Volkswagen Passat. En este momento es un coche familiar, eficiente, cómodo, bien construido y que va bien en marcha. Con una estética algo futurista y un precio relativamente razonable. Pero en su momento, a principios de los 2000, existió el Passat W8 en su versión B5.
Bajo sus entrañas escondía un motor de 4,0 litros de gasolina con 275 CV de potencia y 8 cilindros en disposición de W. En esencia se trataba del motor de un Bugatti Veyron... pero recortado a la mitad. Lo más curioso de todo es que 'embutía' esos 8 cilindros en un lugar donde solo deberían caber 4. Una locura impensable a día de hoy.