Radical SR3
Muchos de los coches que usan motores de moto optan por el de la Hayabusa: es grande, pero compacto, sube hasta muy altas vueltas, tiene un par fantástico y la relación peso potencia también brilla. Por eso es perfecto para coches de circuito como por ejemplo el Radical SR3 XXR, que alcanza los 205 CV de potencia.
De hecho, Radical no solo le instala el motor: rediseña el vehículo para que pueda soportar las fuerzas G necesarias. Los (afortunados) que han podido conducirlo dicen que es lo más parecido a pilotar un prototipo de Le Mans. Es una de esas demostraciones de que no necesitas un V12 para conseguir prestaciones, sensaciones y tiempos increíbles.