Studebaker Z-87
En la década de los 50, Studebaker no pasaba por su mejor momento, motivo por el que pidió a Porsche que le diseñara una berlina, que acabó siendo el Z-87. Entre sus particularidades, un motor V6 a 120º que podía refrigerarse por aire o por agua; aunque no fue algo suficientemente llamativo como para que la marca americana lo llegara a producir.
Porsche envió el prototipo en el 52, pero hasta el 56 no se probó y, además, no consiguió convencer dentro de la firma.