Chrysler Crossfire

En el caso de este Chrysler no nos referimos a que fuese un AMG 'pata negra', pero sí que utilizó su motor. Se trata de una versión tope de gama y por supuesto la más deportiva de su oferta, y su nombre era (y es) el de Crossfire SRT-6. Un coche que parece que no pero ya tiene más de 2 décadas de antigüedad.
En esta variante del coupé americano, que llegó un año después que el resto de motorizaciones del Crossfire, el bloque es el mismo utilizado por el SLK 32 AMG comercializado varios años antes. Un V6 de gasolina que desarrollaba 334 CV de potencia y 420 Nm de par motor máximo.








