Cuando alguien va a la ciudad que nunca duerme, entre avenidas paralelas y perpendiculares rodeadas de enormes rascacielos, tiendas de lujo y hoteles de cinco estrellas se encuentra con los clásicos taxis amarillos y coches de marcas locales o asiáticas. Quizá algún europeo, quizá alemán; quizá, sueco. Lo que nadie esperaría es ver aparcado en Nueva York un Citroën BX y con matrícula española.
El afortunado se llama Wesly Breed y vive en Nueva York. Tiene una cuenta de Instagram con casi 300.000 seguidores en la que habla, entre otras cosas, de los coches que encuentra por la calle. En uno de sus últimos vídeos, muestra un Citroën BX (esta es su historia) estacionado en la calle, medio cubierto de nieve.
Un Citroën BX con matrícula española en Nueva York
Se trata de un BX 16 RS de color rojo con signos evidentes de desgaste. Por ejemplo, tiene algunos desperfectos en la carrocería y le faltan los tapacubos de las ruedas delanteras. Pero lo más sorprende es que tiene matrícula española. No se aprecia en su totalidad, porque está semioculta, se alcanza a ver que es de Málaga con las letras AP al final, lo que significa que este ejemplar fue matriculado en 1985 o 1986, aproximadamente.
El Citroën BX es uno de los modelos más míticos de la firma francesa y uno de los máximos exponentes de aquellos años 80. Presentado el 23 de septiembre de 1982 en los jardines del Campo de Marte en París, bajo la Torre Eiffel, fue el coche que rescató a Citroën de una situación económica muy difícil y, al menos, salir flote, después de unos años 70 en los que terminó quebrando y siendo absorbida por Peugeot.
Su éxito comercial fue rotundo. Construido en la planta de Rennes La Janais, en Bretaña, y en la de Vigo, se vendieron 2.337.016 unidades antes de que finalmente terminara su producción en junio de 1994. También fue un vehículo muy utilizado en el Cuerpo Nacional de Policía y en la Guardia Civil.