Estos días se está celebrando el Salón del Automóvil de París 2024, cuyas puertas permanecerán abiertas hasta el 20 de octubre. Y, además de conocer nuevos coches y prototipos, algunos dirigentes del sector están aprovechando para dar su visión del estado que atraviesa la industria del automóvil. En este sentido, han llamado la atención las palabras de Oliver Zipse: el CEO de BMW dice que prohibir los motores de combustión “ya no es un objetivo realista”.

Vemos cómo, poco a poco, muchas marcas han empezado a recular en sus ambiciosos objetivos para con el coche eléctrico, anunciados hace tres años. En el caso de la compañía alemana, está inmersa en el desarrollo de su nueva generación de vehículos eléctricos bajo la estrategia Neue Klasse y también ha invertido mucho dinero para crear baterías de alta densidad energética y sistemas de carga rápida. Además, en los últimos años ha lanzado muchos modelos eléctricos e híbridos enchufables.

El CEO de BMW no quiere eliminar los motores de combustión en el plazo fijado por la UE

Sin embargo, muchos empiezan a darse cuenta de que una cosa son las intenciones y otra la realidad. Según Reuters durante su intervención en el Salón de París, Oliver Zipse mostró su preocupación por el futuro de la industria del automóvil y, concretamente, se refirió a la decisión de la Unión Europea de prohibir los motores de combustión. Al respecto, fue tajante al afirmar que “ya no es un objetivo realista”, y advirtió que podría tener un impacto muy negativo en el sector, anticipando una posible “contracción masiva”.

Continuando con la crítica, para Zipse la transición hacia el coche eléctrico es necesaria, pero admitió algo que muchos piensan: que Europa no está todavía preparada para abandonar los motores de gasolina y diésel en 2035, el plazo establecido por Bruselas. También tocó un tema sensible como el de las subvenciones a la compra de vehículos eléctricos. Reconoció que habían sido importantes para aumentar la demanda, pero “no son sostenibles” a largo plazo y podrían poner en riesgo la estabilidad de la industria.

El CEO de BMW remarcó que el ritmo de la transición, unido a la retirada gradual de las ayudas públicas, podría desestabilizar a los fabricantes europeos, a lo que habría que añadir la competencia, cada vez mayor, de las marcas chinas, con modelos eléctricos a precios mucho más competitivos.

La industria del automóvil, un pilar clave en la economía europea

Por otro lado, Oliver Zipse recordó el papel clave que tiene la industria del automóvil en Europa, no sólo las marcas que producen los automóviles, sino el conjunto de empresas, pequeñas y medianas, que fabrican componentes necesarios para los vehículos de combustión, como las bujías, los pistones, escape, etc., y que conforman un importante ecosistema industrial en el continente.

Los coches eléctricos requieren muchos menos componentes. No tienen motor de combustión y, por tanto, carecen de correas de distribución, pistones, bujías y los cientos de piezas que sí tienen los coches de gasolina y diésel. Por tanto, las empresas que se dedican a la producción de estos componentes serán afectadas, en buena medida, por la transición al coche eléctrico.

Por último, el máximo dirigente de BMW abogó por una estrategia más equilibrada y realista, un enfoque más pragmático que no ponga en riesgo el sector y que considere tanto los objetivos medioambientales como la realidad económica e industrial que afecta a muchas empresas y, por tanto, a trabajadores en Europa.