Un día de 1997, Ferdinand Karl Piëch, entonces presidente del Grupo Volkswagen, dibujó un boceto de un motor en W mientras viaja en un tren bala japonés entre Tokio y Nagoya. En ese momento, Bugatti todavía no estaba dentro del grupo. Sin saberlo, Piëch se convirtió en el impulsor del Bugatti Veyron que llegaría unos años más tarde. Ahora, coincidiendo con el 20º aniversario del hiperdeportivo que cambió la historia de la marca, llega este Bugatti FKP Hommage.

Se trata de un doble homenaje: por un lado, al modelo en sí que, como decimos, cambió el rumbo de la firma de Molsheim; por otro, al propio padre de los motores en W, aunque, cuando diseñó aquel boceto del motor, nunca lo hizo pensando en Bugatti.

El Bugatti FKP Hommage es lo más parecido a imaginar cómo sería un Veyron si se fabricara hoy. Casi podríamos decir que es un lavado de cara del Veyron, 11 años después de que se construyera la última unidad.

Bugatti FKP Hommage, un Veyron adaptado a 2026 que supera los 480 km/h

En realidad, esta reedición del Bugatti Veyron no es un modelo de producción, sino una edición única, un on-off a medida y exclusivo para un afortunado cliente, cuyo nombre no ha trascendido, como tampoco se sabe su precio.

Luce la misma combinación de colores rojo-negro que lució el Veyron por primera vez, mezclando elementos de la época con otros actuales. Por ejemplo, tiene una parrilla en formato tridimensional y vertical, unos faros LED estilizados y más delgados, paneles traseros en fibra de carbono, unas tomas de aire más grandes y unas llantas de 20 pulgadas delante y 21 pulgadas detrás.

En el interior, el Bugatti FKP Hommage presenta un volante inspirado en el Veyron original, una consola central de aluminio macizo, tapicería ‘Car Couture’ personalizada y un reloj Audemars Piguet Royal Oak Tourbillon de 41 mm con diseño octogonal.

Aunque Bugatti utiliza ahora un sistema híbrido enchufable en el Tourbillon, con un motor V16 atmosférico como base, el FKP Hommage recurre al W16 con cuatro turbocompresores. Pero no es el 16.4 del Veyron original, sino el W16 del Chiron Super Sport, que produce 1.600 CV, aunque con algunas diferencias: los cuatro turbocompresores son más grandes, acompañados de unos intercoolers y un sistema de refrigeración mejorados. Se combina con una caja de cambios de doble embrague reforzada para soportar la mayor cifra de par. Anuncia una velocidad máxima superior a 480 km/h.