La historia de Ferrari está estrechamente ligada a la de Alfa Romeo. Enzo creó su escudería en 1929 y, posteriormente, fue absorbida por el Biscione, convertida en equipo de carreras de la marca milanesa. Tras una disputa con sus jefes, en 1939 se fue. Sin embargo, todavía pasaron unos años hasta el nacimiento de Ferrari como fabricante de automóviles. En ese intervalo de tiempo es donde se ubica la Auto Avvio Costruzioni.

Cuando Enzo Ferrari se marchó de Alfa Romeo, un acuerdo le impedía utilizar comercialmente su nombre durante un periodo de cuatro años. Fue así como nació la empresa Auto Avio Costruzioni, una empresa que en los primeros meses prestó servicios al gobierno italiano fabricando piezas para aviones. Recordemos que estamos en la Segunda Guerra Mundial, en una Italia de Mussolini aliada con la Alemania Nazi.

Auto Avio Costruzioni, el eslabón perdido entre Alfa Romeo y Ferrari

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Sin embargo, en este momento, Enzo recibió dos encargos de coches procedentes de Rangoni Macchiaveli, un marqués de Módena que tenía experiencia al volante de Fiat y Alfa Romeo. La fecha de entrega de los coches fue el 28 de abril de 1940 para competir en el I Gran Premio de Brescia, la primera edición de la que acabaría convirtiéndose en la Mille Miglia.

Enzo se puso al frente de un proyecto que le unió a con otros ingenieros pujantes: Enrico Nardi (vinculado a Lancia) y Alberto Massimino (procedente de Alfa Romeo, quien más tarde fue clave para Maserati en los primeros años de la Fórmula 1). A estos dos se sumó un tercero: Alberto Ascari. Seis meses después vieron, salieron de las instalaciones de Módena dos Auto Avio Costruzioni 815. La denominación hacía referencia al motor de ocho cilindros, compuesto por dos unidades de cuatro cilindros del Fiat 508C, y a su cilindrada: 1.500 centímetros cúbicos.

La carrera fue un fracaso

El AAC 815 erogaba una potencia de 75 CV que, combinada con un peso de 625 kg, gracias a una carrocería de aluminio con piezas de Fiat ensambladas con el trabajo de Carrozzeria Touring Superleggera, lo convertían en un bólido muy rápido. Equipaba elementos como faros cubiertos, seis tomas de aire alargadas en el frente para ayudar a los frenos y una zaga alargada para mejorar la aerodinámica. Como curiosidad, el color del coche no era rojo, sino morado.

Finalmente, llegó el día de la carrera. Nueve vueltas a lo largo de 933 kilómetros. Uno de los coches lo conducía Rangoni y el ingeniero Nardi; otro Ascari y Giovanni Minozzi (futuro campeón de F1). Ascari y Minozzi tuvieron que abandonar en la primera vuelta por culpa de una válvula rota. Rangoni y Nardi lo hicieron en el séptimo giro por un problema de motor. Al menos les alcanzó para ser los mejores en la categoría de 1.5 litros.

En 1943 y una vez pasados los cuatro años que establecía el acuerdo con Alfa Romeo, Enzo Ferrari trasladó su fábrica a Maranello, donde empezó a operar, ahora sí, como Ferrari.

Foto destacada: Wikimedia Commons/Arnaud 25.