Vivimos un momento cambiante dentro del mercado automovilístico, más aún si lo reducimos a los modelos eléctricos. Lo que en un comienzo fueron vehículos de gran tamaño, con precios desorbitados y baterías gigantescas, ha ido cambiando hacia un modelo de negocio más lógico, en el que los coches de contenido tamaño, tarifas ajustadas y autonomías válidas para el día a día se han convertido en los verdaderos protagonistas.
Sin embargo, la llegada masiva de fabricantes chinos ha provocado cierta distorsión y, sobre todo, mucha duda en los consumidores que, atraídos por sus características, pero sobre todo por su precio, han provocado su subidón comercial. No obstante, lo que parecía al comienzo una batalla perdida para las marcas tradicionales europeas, ha dado igualmente un giro de 180º gracias a la nueva hornada de coches que, entre otros, están liderados por el nuevo CUPRA Raval.
Porque el Raval se ha convertido ya en uno de los lanzamientos más importantes de la marca desde su creación hace 8 años. No solo por ser el eléctrico de acceso, sino porque cambia el alcance comercial de CUPRA. Con 4,05 metros de longitud y un precio de partida inferior a 30.000 euros antes de campañas, entra de lleno en ese espacio del mercado que tiene la previsión de ser la más demandado de aquí a antes que termine la década.
Un modelo que, además, supone un impulso para la industria nacional, ya que el Raval ha sido diseñado, desarrollado y se fabrica en Martorell, dentro del proyecto de eléctricos urbanos del Grupo Volkswagen en España, empleando la nueva evolución de la arquitectura MEB+ adaptada a coches compactos de tracción delantera.

En Periodismo del Motor ya hemos podido conducir tanto el Endurance como el VZ y dado que ya te contamos nuestras impresiones en profundidad, lo que vamos a hacer ahora es recordarte de manera breve cuáles creemos que son los argumentos por los que este utilitario cero emisiones se puede convertir en uno de los modelos más representativos del mercado.
Un puesto de conducción orientado al conductor
Aunque el CUPRA Raval comparte plataforma y características con otros modelos desarrollados sobre la misma base MEB+, la realidad es que la firma española ha sabido aportar su granito de arena en lo que respecta al diseño. Con una disposición que resulta muy limpia y ordenada se mantiene una de las cualidades propias de CUPRA: el conductor como referencia.
La calidad percibida es muy elevada y las diferentes molduras, texturas y materiales ayudan a que el interior tenga su propia personalidad. Dependiendo de la versión, existen determinadas configuraciones de asientos. Los Pulse Sport son de serie en Plus y Endurance, con tejido reciclado en las zonas centrales y una sujeción ideal para el uso diario. Los Bucket tapizados en Dinamica son opcionales en el Endurance y forman parte de la dotación del VZ, mientras que CUPRA ofrece también los Feel de cuero vegano y, en el VZ, los CUP Bucket Ahead realizados mediante tejido 3D Knitting.
La digitalización está muy presente, con un cuadro de instrumentos Digital Cockpit de 10,25 pulgadas colocado directamente frente al volante (completamente configurable y con mucha información), así como con una pantalla multimedia central de 12,9 pulgadas, con un sistema operativo basado en Android, desde la que se concentran buena parte de las funciones del vehículo.
Pese a todo, se han mantenido los controles físicos tanto en el volante como en los elevalunas de las puertas. Además, dependiendo del nivel de acabado, el propio volante dispone de botones satélite o levas posteriores que permiten modificar la intensidad de la regeneración.

También se ha trabajado mucho la iluminación. El sistema Smart Light Next Generation no solo funciona como luz de ambiente, sino que gracias a la Ambient Dash Light (una tira de LED que recorre de lado a lado el salpicadero) se utilizan diferentes animaciones para transmitir información al conductor, aumentando incluso la seguridad. Por su parte, el Raval estrena unas proyecciones dinámicas sobre los paneles de las puertas que cambian el ambiente del habitáculo, siendo un elemento inédito en el mercado.
No digas pequeño, sino amplio
Más allá de lo bien terminado que está en su parte delantera, uno de los aspectos que mejor representan las bondades de la nueva plataforma es el espacio interior. Comenzando por la habitabilidad para los ocupantes posteriores, donde gracias a una distancia entre ejes de 2,60 metros, los pasajeros viajarán con el mismo hueco que en un compacto 30 cm más largo (hay que recordar que el Raval apenas supera los cuatro metros de longitud).

Gracias a que las ruedas están colocadas muy cerca de los extremos y la arquitectura eléctrica deja una zona central mucho más despejada, las plazas posteriores cuentan con un espacio para las piernas especialmente bueno, suficiente para que adultos de talla media puedan viajar con comodidad, incluso detrás de ocupantes altos. La altura tampoco plantea grandes problemas y el suelo relativamente despejado hace más utilizable la posición central.
Un maletero digno de un familiar
En línea con el anterior se encuentra, también, la capacidad de carga que merece ser tratada en un apartado propio gracias a su amplio volumen. Porque los 441 litros son un absoluto récord para un coche del segmento B. Para poner la cifra en contexto, el actual SEAT Ibiza ofrece 355 litros, de modo que el Raval dispone de 86 litros adicionales pese a medir prácticamente lo mismo.
No solo eso, sino que también supera los 380 litros de un CUPRA León de cinco puertas (que es más de 30 centímetros más largo), y la comparación resulta todavía más llamativa frente al León e-HYBRID, con unos 270 litros debido al espacio ocupado por su sistema híbrido enchufable. Si nos vamos a la carrocería Sportstourer de este último, con el mismo motor enchufable, el volumen que registra es de 470 litros.

La forma del maletero también es aprovechable, con un espacio bastante regular y posibilidad de disponer de doble fondo. Al no haber depósito de combustible ni sistema de escape, y el motor delantero ocupa relativamente poco espacio. La batería, además, queda integrada en el suelo sin penalizar la zona posterior.
Dinámica ‘made in CUPRA’
Otro aspecto que diferencia al CUPRA Raval de sus hermanos de plataforma es la puesta a punto del chasis, el cual lo pone casi parejo a los modelos de combustión de antaño. La carrocería se sitúa 15 mm más cerca del suelo, las vías aumentan 10 mm y la dirección recibe una calibración más directa, con una respuesta precisa y bastante natural, sin ese exceso de asistencia que encontramos en algunos eléctricos urbanos.
El coche entra rápido en curva, controla bien los apoyos y transmite confianza sin necesidad de recurrir a una suspensión exageradamente rígida.

La suspensión tiene también un ajuste específico, variando aquí en función de la versión. En el Raval Plus es algo más firme, con el Endurance ya contamos con una de corte deportivo y el VZ incorpora la DCC Sport con 15 niveles de regulación, al que suma además diferencial electromecánico autoblocante e-VAQ con control de deslizamiento electrónico e-LSD o neumáticos de altas prestaciones de 235 mm. Es el más incisivo al acelerar dentro de una curva y permite aprovechar mejor la potencia cuando exigimos mucho al tren delantero.
Los frenos también merecen mención, ya que el Raval emplea discos en las cuatro ruedas y combina la frenada hidráulica con la recuperación de energía mediante un sistema one-box. Esto se traduce en un tacto progresivo en el que la transición entre la regeneración y el freno mecánico está perfectamente integrada, un hecho que influye de manera muy positiva en la confianza que puede transmitir a la hora de frenar con contundencia.

Como hemos comentado, a partir del Endurance, las levas situadas tras el volante permiten decidir cuánta retención queremos sin apartar las manos del volante.
Un motor para cada usuario
Hablando de versiones, la gama mecánica se estructura en tres versiones: el comentado Raval Plus, de 135 CV, el escalón de acceso a la gama con una batería LFP de 37 kWh con permite homologar hasta 328 kilómetros. El Raval Endurance, que eleva la potencia hasta los 211 CV y monta una batería NMC de 52 kWh para alcanzar los 446 kilómetros, la mejor cifra de toda la gama, convirtiéndose en la versión más razonable de todas. Por último, el deportivo VZ que desarrolla 226 CV, adherido a la misma batería de 52 kWh para registrar un recorrido de 387 km (o hasta 439 km si el cliente elije sin coste el neumático de alta eficiencia) pero, sobre todo, hacer gala de unas prestaciones de mini hot-hacht, con un 0 a 100 km/h en 6,8 segundos.

En cuanto a la potencia de carga, difiere dependiendo de la batería equipada siendo, no obstante, más que suficiente tanto para el planteamiento diario como para incluso realizar trayectos más largos. En corriente alterna ambas admiten una carga máxima de 11 kW, mientras que las diferencias llegan en la carga rápida. En el caso de la LFP, la conexión es de 88 kW, que sube a los 105 kW en la de 52 kWh necesitando ambas solo 25 minutos para pasar del 10 al 80%. Del mismo modo, las dos cuentan con la función de carga bidireccional, permitiendo suministrar hasta 3,3 kW a otros dispositivos.
Un precio que democratiza lo eléctrico
Con todas las anteriores cartas sobre la mesa, toca quizá hablar del aspecto determinante en un eléctrico… al menos hasta hace no tanto: el precio. Porque este es, probablemente, el argumento que acabe por decantar la balanza en favor del nuevo utilitario de CUPRA. Y es que la firma española ha estructurado la gama con el objetivo de que exista una diferencia clara entre quien busca fundamentalmente un eléctrico urbano y quien quiere más autonomía o un comportamiento especialmente deportivo.

Así, el Raval Plus de 135 CV parte de un PVP de 29.530 euros, si bien aplicando las campañas de marca, financiación y la ayuda contemplada en el Plan Auto+, la tarifa se rebaja a los 20.490 euros, que pueden ser incluso inferiores si se accede al CAE. El Endurance de 210 CV cuesta 35.010 euros de tarifa, pero puede bajar hasta 25.490 euros. Esta variante también está disponible con una cuota CUPRA Flex por 200 euros al mes durante 48 mensualidades, con una entrada de 1.640 euros con Plan Auto+ incluido. Por último, el Raval VZ, que parte oficialmente de 39.070 euros, sin descuentos.
Durante el comienzo del próximo año se incorporará una versión de 116 CV y batería LFP de 37 kWh, que está previsto que se comercialice por debajo de los 26.000 euros antes de descuentos y ayudas, una alternativa que permitirá rebajar aún más el acceso al modelo, dejando una horquilla suficientemente amplia para competir tanto con eléctricos urbanos como con compactos tradicionales.








