El Peugeot 205 Turbo 16 es el coche de calle más extremo construido por Peugeot. Una de aquellas versiones especiales que se crearon en los años ochenta para conseguir la homologación de Grupo B de rallyes. La casa francesa sólo hizo 200 unidades de calle, que estaba equipadas con un motor trasero de 200 CV y 255 Nm: una fuerza que iba directa a las cuatro ruedas. Tan especial era este coche que hoy es fácil que es fácil que paguen por él entre 200.000 y 300.000 euros en las subastas. Nosotros te traemos 5 versiones deportivas del Peugeot 205 menos exclusivas y más baratas.
Peugeot 205 GTI
Comenzamos con la variante puramente deportiva del Peugeot 205. Llegó en 1985 con aquellos asientos tipo baquet ubicados sobre una moqueta roja. La marca gala situó, bajo el capó, un motor 1.6 de 105 CV. Así era el primer Peugeot 205 GTI, que en 1986, convertido en todo un éxito comercial, recibió los primeros cambios: pasó de los 105 a los 115 CV. En diciembre de ese mismo año llegaba la versión de 1.9 litros y 130 CV (procedente del Citroën BX GTI), que terminó recibiendo un catalizador que limitaba su potencia de esos 130 a los 122 CV.
Hay unidades del Peugeot 205 por las que se han llegado a pagar más de 35.000 euros.
Peugeot 205 GTI Cabriolet
El Peugeot 205 GTI Cabriolet era, en esencia, la versión descapotable del Peugeot 205 GTI. Una silueta que corrió a cargo de Pininfarina y que llegó al mercado en 1986. En aquel momento los franceses sabían que la versión deportiva de su compacto era la encargada de emitir todo tipo de sensaciones, pero pensaron que podían subir la apuesta.
Lo hicieron con el Peugeot 205 CTI, que presumía de un diseño elegante, bonito… y sin techo. La barra antivuelco que se ubicaba por encima de las cabezas del conductor y sus acompañantes se acabó convirtiendo en uno de sus señas de identidad. Estaba equipado con el motor de 115 CV aunque también estuvo disponible con la versión 1.9 de 130 caballos de potencia.
Peugeot 205 STDT
El Peugeot 205 STDT era una versión diésel del GTI que estuvo a la venta en algunos mercados europeos. Sólo estaba disponible con la carrocería de tres puertas y, en un principio, se comercializó como coche de empresa con asientos de tela suave en tono beige (con las alfombrillas y el salpicadero a juego) y muchos de ellos, además, presumían de un gran techo panorámico.
Ofrecían algunas de las cualidades deportivas del GTI, estaba equipado con un motor turbodiésel de 1.769cc y contaba con PAS, cierre centralizado, elevalunas eléctricos y retrovisores con calefacción eléctrica.
Peugeot 205 Rallye
Entre 1988 y 1992 se vendió el Peugeot 205 Rallye, una variante de color blanco que apenas pesaba 790 kilos. Una cifra que la marca gala consiguió desprendiéndose de todo lo que consideraba innecesario: razón por la que las llantas blancas eran de chapa y no de aleación.
Físicamente tenía unas formas más cuadradas que el GTI, pero esta era la diferencia menos relevante. El Peugeot 205 Rallye no tenía elevalunas eléctricos, cierre centralizado, reloj… También se deshizo de detalles de comodidad o de elementos como el aislamiento. Su sistema de propulsión era una variante del cuatro en línea que tenía el Citroën AX Sport: entregaba 103 CV a 6.800 rpm y 118 Nm a 5.000 vueltas.
Peugeot 205 GTX
El Peugeot 205 GTX fue una versión española que se fabricó en la madrileña factoría de Villaverde y se convirtió en un GTI asequible. No en vano, tenía la misma estética exterior e interior y estaba equipado con elementos que eran opcionales en el resto de modelos de aquella época: elevalunas eléctricos, faros halógenos, retrovisores regulables desde dentro, llantas de aleación…
Su motor (un 1.6 con carburador de doble cuerpo bautizado como GTX y el cruce del eje de levas modificado) procedía del Talbot Horizon y entregaba 94 CV a 5.700 rpm a través de una caja manual de cinco velocidades, que transmitía esa fuerza al eje delantero.