En la década de los 90 empezamos a escuchar tres palabras que hoy nos resultan coloquiales: World Wide Web, es decir, www. Fueron los años en que apareció el internet comercial, se empezaron a popularizar los teléfonos móviles, se llevaba la ropa ancha y colorida y Naomi Campbell abría todas las portadas de las revistas de moda, bautizada como la diosa de ébano. Pero todo eso quedaría cojo sin el SEAT Toledo.
Esta berlina de tres volúmenes se presentó en el Salón de Barcelona de 1991 para sustituir al Málaga. Aún quedaba más de un año para el inicio de los Juegos Olímpicos de Barcelona, de los que también sería protagonista. El SEAT Toledo fue el primer modelo de la marca española desarrollado desde cero dentro de la órbita del Grupo Volkswagen. Pero no era una berlina de tres volúmenes convencional: Giorgio Giugiaro le aplicó un concepto inédito en la época, un portón trasero.
SEAT Toledo, una berlina de tres volúmenes y un práctico portón trasero
El SEAT Toledo fue algo más que un nuevo modelo. Fue la culminación de uno de los mayores retos que un fabricante español y el tercer gran proyecto propio de SEAT después de la separación con FIAT, tras los Ronda, Málaga (derivado del Ronda) e Ibiza, desarrollados en el Centro Técnico de SEAT en Martorell y propulsados por los motores System Porsche (esta es su historia).
Pero, sobre todo, fue el primer modelo concebido ya desde la adquisición de la compañía por parte del Grupo Volkswagen. Por tanto, ya tenía motores del gigante alemán. Giugiaro diseñó una berlina de 4,30 metros de largo y tres volúmenes con el mencionado portón trasero que le aportaba una gran practicidad. No sólo por su amplio maletero de 550 litros, sino también por la gran boca de acceso. Esto, unido a su buen rendimiento y economía de consumo, convirtió al Toledo en un éxito de ventas.
Motores de gasolina, diésel y un 2.0 de 16 válvulas
Inicialmente, el Toledo salió al mercado con seis motores de gasolina y diésel combinados con cuatro niveles de equipamiento: CL, GL, GLX y GT. Este último estaba reservado para las mecánicas más potentes, un 2.0 de 115 CV y un 1.8 16v de 128 CV y se distinguía por llantas de aleación, los paragolpes y las taloneras en el color de la carrocería, el discreto y bien integrado alerón trasero posterior, el ordenador de a bordo y el logo GT en la calandra, las taloneras, los pilotos traseros y el volante.
En 1995, SEAT sustituyó el 1.8 por un 2.0 16v con 150 CV y, a finales de ese año, introdujo el mítico 1.9 TDI de 90 CV (110 CV un año más tarde). Precisamente el motor TDI convirtió a la berlina española en un devorador de kilómetros, además de un coche muy fiable. Esto hizo también que fuera el coche favorito de los taxistas de la época. Por otra parte, el Toledo fue el primer modelo de SEAT en equipar ABS, aunque era opcional (de serie en este acabado GT).
El SEAT Toledo fue el primero en muchas cosas, pero también el último nuevo modelo fabricado en Zona Franca, ya que la segunda generación del Ibiza, lanzada en 1993, ya se fabricó en la nueva fábrica de Martorell. La berlina española fue el modelo estrella en los JJOO de Barcelona y, además, SEAT desarrolló un prototipo eléctrico, el Toledo Eléctrico Olímpico, en el Centro Técnico, que se usó en la prueba de maratón. Este campeón en el que viajaron muchas familias españolas cumple ya 35 años.