Cada fabricante de automóviles tiene en su historia alguna rareza, algún modelo que se sale de la línea habitual de vehículos que produce. Sin embargo, en algunos casos estas rarezas son más peculiares que otras, y en el caso de General Motors el GM Futurliner es un vehículo muy peculiar. Uno del que ahora hay a la venta un ejemplar.

La compañía estadounidense concibió al modelo para ejemplificar de lo que era capaz a nivel tecnológico y de fabricación, motivo por el que produjo una serie de 12 unidades en las década de los 30 y los 40 del siglo pasado. Ésta en concreto es de 1939 y se cree que es la número 7.

Es una suerte de cruce entre autobús y autocaravana, con un diseño que hace que luzca como una futurista locomotora. El frontal es impresionante, con el enrome logo de GM en el centro,  cuatro faros redondos en la zona inferior y unas franjas de aluminio que envuelven toda la carrocería.

El interior no es menos espectacular, con un puesto de conducción con el conductor situado en el centro, dos amplias butacas de cuero por detrás de éste, y una enorme zona de carga que se abre por ambos laterales y que estaba pensada para realizar exposiciones.

El anuncio es muy claro con la información sobre el modelo: “Sólo uno de los 12 construidos. Oportunidad extremadamente única de poseer uno de los vehículos más famosos jamás construidos por GM. Este vehículo fue restaurado a finales de los años 90”.

Y continúa: “Está equipado con una transmisión automática Detroit Diesel 4-71 y Allison. El motor de gasolina y la transmisión originales están incluidos en la venta. ¡No es perfecto, pero está muy cerca! Corre y conduce muy bien por la autopista a más de 80 km/h. La barra de luces funciona. Los laterales se abren y cierran. La dirección se actualizó con asistencia eléctrica. Este vehículo se utiliza habitualmente para espectáculos y eventos. Se cree que este es el número 7 de los 12 construidos por GM para el famoso ‘Desfile del Progreso’”

Lógicamente, una rareza como este GM Futurliner, que además presente un estado de conservación tan bueno, no iba a ser precisamente barato: por él pedían 998.900 dólares, lo que al cambio actual suponen unos 913.000 euros. Puede parecer mucho, pero no sería tanto cuando ya se ha vendido.