Esta es una de estas historias (tantas, por desgracia) en las que el dinero público se tira a la basura como el que tira la piel de un plátano. Lamentablemente, no nos sorprende a estas alturas ver cómo se proyecta la construcción de una infraestructura que luego termina costando dos, tres o cuatro veces más de lo presupuestado inicialmente. O, directamente, se abandona el proyecto. Esto último ocurrió en Sevilla con una circunvalación, con un tramo que debía pasar bajo el río Guadalquivir. La tuneladora que se diseñó para construir los cuatro túneles de la SE-40 y costaron 37 millones de euros se han vendido como chatarra.
La historia de esta gigantesca tuneladora, con una altura equivalente a cuatro pisos y una cabeza de 14 metros de diámetro, se remonta a esa de bonanza económica en la que todo parecía ir de maravilla y en la que ser mileurista era una vergüenza (hoy muchos se dan con un canto en los dientes si cobran 1.000 euros). Luego se produjo la quiebra de Lehman Brothers, llegó la crisis y todo se fue al garete.
Un proyecto iniciado en 2009
Justo en ese momento, en 2009, el Gobierno de Zapatero adjudicó la construcción de los cuatro túneles que debían salvar el Guadalquivir en el tramo de la SE-40 entre las localidades de Dos Hermanas y Coria del Río. Una UTE (unión temporal de empresas) formada por OHL, Azvi y Sando se hizo con el contrato por un importe de 500 millones, como indica el diario El Mundo. El punto crítico de la circunvalación sevillana era, precisamente, el paso por debajo del río, para lo cual se diseñó a medida la tuneladora, cuya construcción se llevó a cabo en el Muelle del Centenario de la capital andaluza.
Finalmente, los trabajos comenzaron, pero se frenaron en seco cuando sólo habían avanzado un 15%, debido a la aparición de diferentes problemas: filtraciones de agua, modificaciones del proyecto para dimensionarlo a las necesidades del tráfico y los sobrecostes. De pronto, el presupuesto inicial de 500 millones se duplicó. En realidad, la crisis y los recortes que empezó a aplicar el Gobierno de Zapatero y continuó el de Rajoy impidieron que el proyecto siguiera adelante, aunque, oficialmente, se hablaba de retraso.
La tuneladora de la SE-40 vendida como chatarra
Los años pasaron hasta que llegamos a 2020. Ya con Pedro Sánchez en la Moncloa, el que era entonces ministro de Fomento, José Luis Ábalos, declaró que ese proyecto que había heredado era “insuficiente”. En 2022 se anunció que la SE-40 no pasaría debajo del río sino por arriba, con la construcción de un puente.
Esta decisión supuso un coste de 147 millones de las arcas públicas despilfarrados. 30 millones para indemnizar a las constructoras de los túneles, más 80 millones que se enterraron con la obra empezada, a los que hay que sumar los 37 millones que costó la tuneladora. La tuneladora de la SE-40 permaneció guardada durante más de una década, sin usar, a razón de 1,4 millones de euros por año. Finalmente, se ha vendido como chatarra por apenas 1,8 millones, casi 21 veces menos de lo que costó.
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