Las empresas que son conocidas a nivel mundial hoy en día no nacieron así de la nada, tuvieron unos orígenes humildes y un cúmulo de trabajo bien hecho, buenas decisiones y suerte las ha llevado a donde se encuentran en la actualidad. Es en esos albores donde tres de ellas tienen algo en común: en el comienzo de su andadura un Volkswagen tuvo una importancia capital.
Ben & Jerry’s
Ben Cohen y Jerry Greenfield pagaron 5 dólares por un curso por correspondencia para hacer helados, fue el germen de lo que en 2020 es un imperio: en 1978 fundaron la compañía con una inversión de 12.000 dólares y sus helados se popularizaron por su curiosa fórmula, con grandes tropezones en el interior, algo que se debía a la enfermedad que sufría Ben, anosmia, que le dificultaba percibir el aroma y el sabor de los alimentos. Además de su tienda en Burlington, Vermont, mandaban pedidos en un Volkswagen Squareback Tipo 3 que estuvo en activo hasta el año 80, cuando fue reemplazado por un camión refrigerado.
Nike
Antes de Nike y el ‘swoosh’, la marca era conocida como Blue Ribbon Sports (BRS) y fue fundada en 1964 por el entrenador de atletismo de la University of Oregon, Bill Bowerman, y Phil Knight, como una firma de calzado para corredores. Tres años después se abrió la primera tienda en Santa Mónica, California, en la que trabajaba Jeff Johson, que utilizaba su Volkswagen Tipo 2 para acudir a eventos y vender directamente los productos.
En el 72 dicho local cerraría, pero la base del éxito ya estaba sentada, adoptando el nombre de Nike en el 72 y comenzando un camino que ha llevado a la marca a ser uno de los referentes en el mundo del deporte.
Domino’s
La pizzería, hoy por hoy uno de los referentes en el mercado, fue fundada en 1960 por los hermanos Tom y James Monaghan en Michigan. Compraron una pequeña pizzería por 900 dólares, recibieron una clase de 15 minutos de como hacer pizza y mantuvieron el nombre original del local, DomiNick’s. Para llevar a cabo las entregas contaban con un Volkswagen Beetle del 59 cuyo paradero se desconoce, pero que está retratado en las oficinas centrales de la compañía mediante una réplica del original. El éxito llevo a que adoptara su denominación actual, puesto que no se podían conceder franquicias si conservaba el nombre del dueño anterior.