La situación de la industria automotriz alemana no es ideal: Volkswagen amenazó hace unos días con cerrar alguna de sus plantas en Alemania por la situación del mercado, señalando que no había demanda suficiente de coches y para presionar para la reactivación de las ayudas a la compra de los coches eléctricos
A esto se suma el hecho de que en julio Audi informó de que no descartaba el cierre de su planta en Bruselas por la baja demanda que hay del Audi Q8 que se fabrica allí, y a que desde la matriz han anunciado que en dicha planta no se producirá ningún modelo nuevo del Grupo VAG en los próximos años.
Esto ha generado una situación de incertidumbre entre los trabajadores, lo que ha llevado a los empleados de Audi en la fábrica de Bruselas a robar las llaves de 200 automóviles para pedir explicaciones a la empresa, anunciando además que ningún coche saldrá de la fábrica hasta que tengan información concreta al respecto.
Desde la marca de los cuatro aros, por su parte, han señalado que no van a ceder al chantaje y han amenazado con denunciar si las llaves no se devuelven antes de hoy al mediodía.
El director general del grupo Volkswagen, Oliver Blume, ha hablado de la situación en el medio 'Bild am Sonntag'.
Según recoge Europa Press, ha señalado que “es tan grave que no es posible dejar que todo siga como antes”, puesto que “el pastel se ha hecho más pequeño y tenemos más invitados a la mesa”, aludiendo al hecho de que las ventas se han reducido y además hay nuevos agentes, como las marcas chinas.
“El entorno económico se ha vuelto aún más duro, especialmente para la marca Volkswagen. Estamos firmemente comprometidos con Alemania como emplazamiento, porque Volkswagen ha formado a generaciones enteras. Tenemos empleados cuyos abuelos ya trabajaban en Volkswagen. Quiero que sus nietos puedan seguir trabajando aquí”, explicaba.
Pero también señalaba que “Volkswagen también contiene la palabra 'atreverse'. Tenemos que atrevernos a hacer algo de nuevo: atrevernos a tener éxito”.