La Policía Nacional ha destapado una red de talleres que se dedicaba a eliminar el filtro antipartículas en los motores diésel. En total, han sido detenidos los responsables de ocho talleres ubicados en la Comunidad de Madrid, que cobraban entre 100 y 200 euros por suprimir el filtro DPF (o FAP, en español), de forma que los propietarios de los vehículos evitaban tener que repararlos en caso de avería, cuyo coste de reparación asciende aproximadamente a 1.200 euros.

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El filtro antipartículas diésel es un sistema de tratamiento de los gases resultantes de la combustión, que mediante un filtro en el escape, atrapa las partículas de carbono contaminantes más cancerígenas y, mediante calor (es decir, cuando el motor funciona a su temperatura óptima durante cierto tiempo) se regenera destruyendo dichas partículas. Según la fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo, que ha dirigido las detenciones, eliminar el filtro antipartículas en los motores diésel es ilegal y provoca un gran prejuicio medioambiental, y eso sin contar que multiplican por 27 la potencia alérgica del polen.

Durante la investigación, la Policía Nacional ha descubierto que los detenidos, tras eliminar el filtro de partículas, empleaban equipos de diagnosis fraudulentos para reprogramar la centralita de los automóviles manipulados, eliminando así cualquier error o aviso que pudiera dar por el aumento de las emisiones contaminantes. Por esta operación, con la que los vehículos incluso superaban la ITV, cobraban entre 100 y 200 euros, un coste muy inferior a lo que supondría tener que sustituir un FAP averiado, que puede ascender a unos 1.200 euros.

En cualquier caso, la operación continúa abierta y no se descartan más detenciones, ya que los investigadores han obtenido datos de posibles manipulaciones en más de 80 talleres de toda España.

Fuente: ElPaís