Stellantis está en plena fase de recorte de gastos y como parte de ello ha anunciado el cierre de su zona de pruebas en Arizona, una planta de 4.000 acres, es decir, 1.618 hectáreas, en las que se han desarrollado modelos del grupo durante muchos años.
Está situada en Yucca, un desierto localizado entre Phoenix y Las Vegas, y las instalaciones fueron adquiridas en 2007 por Chyrsler a Ford por 35 millones de dólares.
La localización de la planta hace que sea idónea para llevar a cabo pruebas de vehículos en temperaturas extremas, así como para testar su resistencia al polvo y la arena. Además, cuenta con áreas específicas para llevar a cabo pruebas de conducción dinámica, test de durabilidad y kilometrajes largos, pruebas de ruidos, etc.
A lo largo de estos 18 años han pasado por sus instalaciones todo tipo de modelos, especialmente los de las marcas americanas de FCA, primero, y Stellantis, después; siendo alguno de los casos más destacados el de la RAM 1500 TRX.
Actualmente en la planta trabajan 41 empleados, de los cuales 37 forman parte del sindicato United Auto Workers (UAW).
Según recoge CNBC, la compañía ha emitido el siguiente comunicado: “Stellantis continúa buscando oportunidades para mejorar la eficiencia y optimizar su huella para garantizar la competitividad futura en el mercado global rápidamente cambiante de hoy”.
Además, señala que está “trabajando con la UAW para ofrecer paquetes especiales a los empleados del campo de pruebas o pueden optar por continuar con su trabajo en una transferencia de operaciones”, aunque también pueden decantarse por un “despido indefinido, lo que les daría derecho a salarios y beneficios durante dos años”.
Aunque abandone dichas instalaciones, Stellantis no se va de Arizona y es que reubicará su actividad a otra planta en la que compartirá terreno con Toyota, situada en Wittman y que además de ser más nueva, puesto que se construyó en 2021, es considerablemente mayor, con una superficie de 12.000 acres, es decir, 4.856 hectáreas.