Si echas un vistazo a la gama de cualquier fabricante de automóviles, en muchos casos estará protagonizada por modelos de tipo SUV. Este formato ha evolucionado con el tiempo y ahora encontramos diferentes subcategorías, entre ellas los coupés. Suele decirse que el modelo que inició esta tendencia es el BMW X6, pero pocos saben que el Spyker D12 Peking-to-Paris estuvo a punto de adelantarse.

Spyker es una marca neerlandesa que se hizo famosa por el espectacular C8. Después del relativo éxito que tuvo este modelo, el fabricante se planteó hacer otro modelo y, en 2006, acudió al Salón del Automóvil de Ginebra con el Spyker D12 Peking-to-Paris, bautizado así por dos razones: Peking-to-Paris hace referencia a una carrera de resistencia de 1907 entre China y Francia y D12 al motor, un W12 de 6.0 litros que, como ya estarás pensando, era de origen Volkswagen.

El Spyker D12 Peking-to-Paris se adelantó a todos

Spyker hizo un SUV coupé mucho antes de que se le ocurriera otras marcas. Se parecía mucho al C8, pero tenía algunas peculiaridades, como las puertas suicidas. Su motor desarrollaba 500 CV y estaba combinado con una caja de cambios manual de seis relaciones y un sistema de tracción total. Esta configuración prometía una aceleración de 0 a 100 km/h en 5 segundos, a pesar de sus 1.850 kg.

Poco después de su puesta de largo en Ginebra, el D12 Peking-to-Paris recibió más de 100 pedidos, según Spyker. Pero ¿por qué nunca llegó a producción? La respuesta está en una serie de malas decisiones financieras. En primer lugar, la compañía se gastó una fortuna en comprar el equipo de F1 Minardi, al que rebautizó como Spyker y luego se presentó a las carreras.

Finalmente sería vendida en 2008 al empresario indio Vijay Mallya, que la rebautizaría como Force India (desde entonces, cambió de nombre otras dos veces, hasta convertirse en la actual Aston Martin), con pérdidas de 20 millones de euros.

Un cúmulo de malas decisiones financieras

En 2010, Spyker pujó por hacerse con Saab, que pertenecía entonces a General Motors, por 394 millones de dólares (365 millones de euros), de los cuales 74 fueron en efectivo y el resto en acciones. Saab se quedó sin liquidez incluso antes de acabar el año, lo que la llevó a la quiebra en 2011.

También en 2010 el D12 se convirtió en el D8, con el mismo aspecto, pero ahora con un V8 de 5.0 litros de Koenigsegg. Tampoco llegó a materializarse, ya que Spyker tuvo que hacer frente a sus propios problemas de bancarrota. Desgraciadamente, el proyecto quedó abandonado. De haberse hecho realidad, cuando hoy hablamos de los innumerables SUV y crossovers deportivos y coupés que salen al mercado, recordaríamos que el primero de todos fue el Spyker D12 Peking-to-Paris.