Los drones de la DGT han comenzado su actividad el 1 de agosto: ya pueden multar (han estado de pruebas durante un año) y por sus características se van convertir en los verdugos perfectos de aquellos que no cumplan con las normas de circulación. Te contamos todos sus secretos.

¿Cuántos hay?

Actualmente la Dirección General de Tráfico cuenta con 11 drones en sus filas, pero solo tres de ellos están certificados por el Centro Español de Metrología (CEM) y están habilitados para multar. El resto, así como las próximas 20 unidades que se sumarán dentro de poco al equipo, se encargan de vigilar el tráfico y labores de regulación y gestión.

Características técnicas

Su autonomía eléctrica es de apenas 20 minutos, pueden operar hasta a 120 metros de altura y tienen un radio de acción de 500 metros. Además, cuentan con unas cámaras de alta definición que les permiten ver hasta a 7 kilómetros de distancia.

¿Dónde se van a colocar?

Su ubicación irá variando y, como es lógico, la DGT no va a revelar su posición, aunque sí se sabe que estarán operativos en carreteras con alta densidad de tráfico y, preferentemente, en aquellas en las que haya un mayor tránsito de usuarios vulnerables, como ciclistas, peatones o motoristas.

¿Cómo funcionan?

El dron, en el aire, utiliza las cámaras de alta definición de las que dispone para grabar y tomar instantáneas de lo que ocurre en la carretera. Cuando registran una infracción, el operador del dron la transmite a un centro de gestión.

La infracción puede ser notificada en el acto por un agente de la Guardia Civil, lo que será la prioridad, con los agentes persiguiendo a los conductores que hayan sido cazados, dándoles incluso la posibilidad de abonar la multa en el acto; o puede ser tramitada más tarde por la autoridad a la que le corresponda. Sea el caso que sea, en todos ellos la denuncia irá acompañada del fotograma donde se ha capturado la infracción.

¿Qué infracciones multan?

Al contrario de lo que podría parecer en principio, no se encargarán de multar los excesos de velocidad, puesto que para ello deberían cargar con un radar, un equipo muy pesado. En lugar de ello se dedicarán a vigilar maniobras peligrosas como adelantamientos en lugares en los que no se pueda, saltarse un stop, etc. así como de conductas tales como conducir sin el cinturón de seguridad puesto, utilizar el teléfono móvil al volante…