No hace falta explicar el vínculo de Alemania con el automóvil. Fue en el país teutón donde nació el motor de combustión, tanto de ciclo Otto como diésel (por Rudolf Diesel) y lo que hoy llamamos coche. Y algunas de las marcas más prestigiosas del mundo son alemanas. Sin embargo, los acontecimientos históricos hicieron que Alemania estuviera dividida en dos durante buena parte del siglo XX y su capital, Berlín, atravesada por un muro. Se sabe mucho sobre la industria del automóvil en el lado occidental, pero no del oriental. Y allí se creó el Rovomobil.

El Rovomobil fue el deportivo del otro lado del Muro de Berlín, de la Alemania del Este que quedó bajo la influencia de la Unión Soviética. Era la Alemania de la República Democrática o RDA, que tuvo como presidente destacado a Erich Honecker. El proyecto comenzó en 1973, justo el año en que la industria del automóvil se vio fuertemente sacudida por la crisis del petróleo. Del diseño se encargó un equipo de la Universidad Técnica de Dresde, dirigido por el profesor Eberhard Scharnowski.

Rovomobil, el deportivo nacido en la RDA

Con el objetivo de crear un coche extremadamente aerodinámico, el desarrollo partió de un Volkswagen 1200. Los ingenieros podían utilizar el chasis del Trabant, el coche más popular en la RDA, mucho más asequible. Sin embargo, la lista de espera para las entregas era larguísima y los de segunda mano eran, incluso, más caros (consecuencia de lo primero). Al mismo tiempo, el chasis del Volkswagen era prácticamente universal, compatible con cualquier carrocería, y podía soportar un motor de cuatro tiempos y el doble de potente que el del Trabant.

La carrocería del Rovomobil estaba diseñada por Szarnowski y fabricada en fibra de vidrio. Su principal característica era la aerodinámica. El equipo tenía claro que quería hacer un coche con muy poca resistencia al viento y lo consiguió. Tanto que, después de una serie de pruebas en un túnel de viento, alcanzó un Cd de sólo 0,23, un registro mejor que el de muchos coches actuales y sin utilizar medios modernos ni tecnología informática. En 1990 la carrocería recibió una actualización que implicó, entre otras cosas, cubrirla con cartón, y el coeficiente bajó hasta los 0,196. Por poner en valor esta cifra, el coche más aerodinámico actualmente es el Volkswagen XL1, con un 0,19.

No obstante, el trabajo de diseño del coche no estuvo exento de problemas. Surgieron imprevistos como el parabrisas del Wartburg, que era un poco más ancho y plano de lo previsto, pero aun así encaja en el concepto. Asimismo, el coche tenía dos enormes puertas en forma de alas de gaviota y unos faros ocultos bajo cubiertas, lo que unido a la silueta general, le confería cierto toque exótico. Actualmente, se conservan dos unidades fabricadas entre 1973 y 1976 en la exposición en el museo de la fábrica de Wolfsburgo.