Tengas el coche que tengas, lo normal es que quieras que éste te dure y siga cumpliendo con su cometido cuanto más tiempo mejor. A pesar de que el tiempo no pasa en balde, los hábitos de conducción juegan un papel clave a la hora de alargar la vida útil de un vehículo y hay ciertos trucos sencillos, como la ‘regla del minuto’ que te ahorrarán tiempo y disgustos.

Se trata de un método pensado exclusivamente para los coches que tienen turbo, a que ayuda a conservar en buen estado esta pieza, que en caso de avería implica un paso por el taller que no es nada barato, ya que el precio puede ir de los 1.000 a los 1.500 euros, e incluso más, a lo que hay que sumar luego el coste de la mano de obra.

Para evitar llegar a esta situación, puedes cuidarlo llevando a cabo una sencilla acción: una vez que termines tu viaje, ya sea corto o largo, pero especialmente en el segundo caso, deja tu coche al ralentí durante un minuto sin apagar el motor.

¿Por qué? Se debe al funcionamiento el componente.

Para operar, el turbo lo que hace es tomar los gases de escape para devolverlos al motor, atravesando una turbina que luego lo mezcla con más aire tomado del exterior para aumentar las revoluciones del propulsor y así aumentar su rendimiento y capacidad de respuesta.

La clave de todo esto está en que los gases de escape tienen una temperatura muy alta, lo que hace que el sistema alcance temperaturas excesivas en general y en ciertos puntos en particular.

Al no apagar directamente el motor, lo que se consigue es que el sistema disipe el calor por sí mismo, rebajando la temperatura en los puntos clave, y que de manera paralela queden mejor lubricados todos los componentes que se han visto sometidos al esfuerzo.

Es por esto que es clave sobre todo en viajes largos, donde el sistema ha estado funcionando durante más tiempo, o cuando se ha llevado a cabo una conducción más deportiva.

Hay gente que además de ese minuto de cortesía antes de sacar las llaves del contacto, también lo hace antes de comenzar la marcha. Esto es algo beneficioso no solo en los coches con motor turbo, si no en todos, porque permite que el sistema de propulsión coja temperatura, lo que le permitirá funcionar con menos problemas.