¿Por qué el motor de un coche pierde potencia? Existen numerosas situaciones en las que puede darse, y nunca se trata de algo agradable. La fuerza un vehículo es extremadamente importante a la hora de afrontar muchas de las situaciones que nos encontramos en el día a día. Por eso, perder potencia no es plato de buen gusto, y es más que posible que te obligue a pasar por el taller. Y para que sepas qué puede pasar, te decimos varias razones por las que el motor de un coche pierde potencia:
Desgaste de los componentes
A pesar de que llevemos un escrupuloso cuidado con todos los componentes que conforman la mecánica de nuestro vehículo, el hecho es que el motor de un coche pierde potencia con el paso del tiempo. Es inevitable y corresponde al desgaste de los elementos internos, sometidos a un gran esfuerzo cada vez que el motor se pone en marcha.
La compresión del motor es cada vez menor y se necesita más aceite para lubricar bien todos los componentes. Sin embargo, esto es algo que le pasa a todos los coches de cierta edad y no tiene una solución que no sea la de reconstruir el motor... o comprar un modelo nuevo.
Obstrucción de los filtros
Todo motor cuenta con una serie de filtros que son clave para que este funcione correctamente. La tarea de todos ellos es evitar que entren impurezas, suciedad o pequeñas piedras, hierba o polvo en el propulsor, y hay mecánicas con más filtros. Pero hay tres cuya importancia es capital, y son el del aire, el del combustible y el del aceite.
El primero de ellos protege la admisión del motor y si se obstruye o la suciedad es muy alta el rendimiento baja, además de aumentar el consumo del combustible. Su sustitución depende de lo que ponga en el manual, pero por norma general suele ser a los 30.000 km. Por otro lado, el filtro del combustible se encarga de que todas las impurezas del combustible no lleguen al motor del coche.
Por último, el del aceite hace exactamente lo mismo: no dejar que en el aceite se cuele lo que no debe. Se sustituye en cada cambio de aceite. Lo mejor es que todos ellos son muy baratos, y generalmente son fáciles de cambiar. No obstante, su función es realmente importante para la salud y el rendimiento del motor.
Piezas relacionadas con el combustible y turbo
Una de las principales averías en los motores de coches es la de los inyectores. No importa si hablamos de gasolina o de diésel. Inyectan el combustible en el motor y en sus orificios se pueden acumular impurezas que hagan que no funcionen bien. Y con el tiempo es posible que no sean tan precisos como al principio, lo que deriva en un gasto de combustible más alto.
Además, la bomba de combustible también es algo que puede fallar con el tiempo, o por estar un período demasiado largo con un nivel de combustible bajo. En caso de que falle el caudal de combustible que llegue al motor no será preciso, lo que hace que gaste más y el motor pierda rendimiento. Asimismo, el turbo puede experimentar un desgaste con el tiempo por un mal uso o por un uso demasiado exigente, lo que le haría consumir demasiado aceite y funcionar mal.
Pérdidas de fuerza
Una fuerza más baja en diversos sistemas también puede estar íntimamente relacionada con que el motor de un coche pierde potencia. Quizá el filtro del aire esté muy sucio; ya sabes que tienes bien que limpiarlo o bien que sustituirlo cuando toque. Además, si hay juntas o manguitos en mal estado la explosión no será óptima dentro de los cilindros debido a que la mezcla no será la debida por la entrada de aire extra.
Lo mismo pasará si el caudal de combustible que llega al motor no es el adecuado. Eso se puede dar por una pérdida de presión. No obstante, en este caso será muy peligroso ya que cuando el combustible está donde no toca siempre hay riesgo de incendio. Otro problema relacionado con el combustible es que la mariposa no se abra al 100%, evitando que entre la cantidad exacta del mismo para una mezcla perfecta.
El caudalímetro podría ser otra de las razones por las que haya problemas. Su función es medir la cantidad de aire que tiene que entrar en los cilindros, así que tendrá que estar en buen estado. Asimismo, si a la bomba que envía el combustible a los propios cilindros no le llega la electricidad correcta tampoco funcionará bien. ¿El resultado? Menos potencia en tu coche.
Por último, pero no menos importante, está la centralita. Es algo similar a la placa base de un ordenador. Tendrás que tener mucho cuidado, por tanto, de que no tenga humedad en las conexiones. Su función es controlar todos los elementos del vehículo, es como el 'cerebro'. Así que si está mal tu motor y tu coche se volverán locos.
Electrónica y cableado gastado
En los motores de gasolina, la bujía que se encarga de encender la chispa para que se genere la mezcla entre el aire y el combustible pierde fuerza con el tiempo; la chispa es más tenue. De hecho, las bujías también son un elemento que se suele averiar de manera asidua, y es que conviene sustituirlas con poco más de 50.000 km.
Lo mejor es que son baratas, aunque también hay que prestar atención a los cables que hacen que les llegue la corriente. Las bobinas a las que están conectadas en los modelos más actuales también necesitan ser sustituidas cuando no funcionen, aunque si no lo hacen te enterarás, pues no pierden efectividad con el tiempo: o están bien o directamente no funcionan.
Sistemas anti contaminación en mal estado
Uno de los grandes problemas de los coches diésel modernos son los sistemas que se encargan de gestionar la contaminación que generan. Como por ejemplo, el filtro de partículas o la válvula EGR. Componentes que se dañan si se circula siempre a baja velocidad, en atascos y a bajas vueltas. En ciudad, vamos. No obstante, cada dos o tres años como mucho es recomendable desmontar la EGR para limpiarla.
Válvulas que no funcionan bien
La explosión no es la correcta y, por tanto, el motor de un coche pierde potencia, cuando las válvulas no cierran bien el cilindro. Esto se nota especialmente en la parte más alta del cuentarrevoluciones. Si el propulsor de tu coche es de gasolina notarás que 'tira' poco a partir de las 4.500 rpm, aproximadamente.
Esto puede deberse a que la válvula esté pisada, lo que significaría que tendría que ajustarse. Ten en cuenta que cabe la posibilidad de que en frío no detectes este problema, así que solo te darás cuenta cuando ya lleves unos cuantos km recorridos. Y si ya son muchos km los que tiene el coche a lo mejor el árbol de levas podría estar gastado y no empujará a las válvulas como debe.
El fallo también podría estar en el muelle de válvulas. Este se encarga de empujarlo para sellar por completo el cilindro, pero si hay algo mal oirás un ruido diferente. Resulta fácil de saber que no va bien. La guía de válvulas, que no es otra cosa que el carril que se encarga de ir por el camino correcto, podría estar rota. Entonces el cilindro no cerraría bien.
Vigila el rozamiento
El rozamiento de los componentes no solo origina su desgaste, sino también la pérdida de potencia y/o efectividad. Un buen ejemplo es el cojinete, que hará que a los rodamientos de las ruedas no permitan a esta moverse como deberían. Por otra parte, si el embrague está demasiado tensado (en los que no es hidráulico) también será malo. Pero ojo, que a lo mejor está gastado y te toca cambiarlo.
En el caso de que la pastilla de freno siga ejerciendo presión sobre el disco debido a que un pistón no retroceda significará que tienes los frenos agarrotados: prepárate entonces para que tu coche gaste más combustible. Y lo mismo te pasará si llevas el freno de mano demasiado tensado.