Hay diferentes tipos de refrigerantes según el tipo de vehículo, con diferentes colores. Normalmente, suele ser rosa, azul o verde. Antes se solían clasificar por el color, pero ahora también es importante mirar la composición química. Sin embargo, hay un color que nunca deberá tener este producto y es el marrón. ¿Por qué el líquido del refrigerante del coche se pone marrón?
Efectivamente, el refrigerante rosa, azul o verde que tenía originalmente tu coche se vuelve oscuro con el paso del tiempo, adquiriendo una tonalidad marrón muy desagradable a la vista. La explicación es muy simple: si hay alguna oxidación o corrosión dentro del sistema de refrigerante, esto cambiará el color del producto a un marrón oscuro con el tiempo.
Este proceso es más común en coches con componentes del motor de hierro, ya sea bloques o cabezas, donde se acumulará óxido, que en coches con componentes de aluminio, por ejemplo.
El refrigerante del coche se vuelve marrón por esta razón
También es posible que la junta de culata esté a punto de irse. Cuando esto ocurre, el aceite se mezcla con el refrigerante y, aunque al principio esto se verá como una película aceitosa en el refrigerante, luego comenzará a verse como una especie de lodo marrón. También habrá una especie de “mayonesa” en el tapón del aceite. Esto es mucho más grave que simplemente tener un refrigerante contaminado por la corrosión y tendrás que solucionarlo lo antes posible.
Si sospechas que la junta de culata está mal u otro problema similar, como fugas en el refrigerante, una descarga del refrigerante no va a resolver el problema. En cambio, si el color del refrigerante se vuelto marrón, simplemente, porque no lo has cambiado en años, bastará con vaciar todo el sistema y poner un líquido nuevo.
Cómo limpiar el sistema de refrigeración
El refrigerante marrón es sólo uno de los indicios de que necesitas limpiar el radiador. Otro síntoma, más grave, es el sobrecalentamiento. Hay productos diseñados específicamente para limpiar el sistema de refrigeración y el proceso es bastante simple. Hay muchas guías prácticas y tutoriales en internet, pero, básicamente, debes empezar con el motor en frío y drenar el líquido a través del tapón de drenaje o retirando los manguitos del refrigerante.
En este punto, es aconsejable limpiar los puntos oxidados mientras las mangueras están desconectadas y luego correr un poco de agua por el sistema a través de una manguera o similar hasta que el agua se limpie. Finalmente, cierra el sistema, vierte la cantidad correcta de limpiador de refrigerante, siguiendo las indicaciones del fabricante, vierte agua y arranca el motor por el tiempo recomendado. A continuación, tienes que drenar otra vez todo el sistema y, ahora sí, recargar con el líquido de refrigerante nuevo.