Desde que se inventó el automóvil, ha habido un interés por la velocidad. El primer récord del que se tiene constancia data de 1898, cuando un francés llamado Gaston de Chasseloup-Laubat llevó un coche Jeantaud Duc totalmente eléctrico a 63,1 km/h, una cifra ridícula hoy, pero no en aquella época. Luego llegaron más marcas, como el Jaguar XK120, el primer coche en alcanzar los 200 km/h en 1948. Y así hasta que el Bugatti Veyron rompió el techo superando los 400 km/h. Sin embargo, mucho antes lo hizo el Oldsmobile Aerotech.
A mediados de la década de 1980, General Motors buscaba maneras de diversificar su cartera. Para ello, se involucró más en las carreras, en concreto en las 24 Horas de Le Mans. Sin embargo, por encima de este deseo se encontraba la aparente necesidad de Oldsmobile de recuperar su imagen de alto rendimiento, que había decaído considerablemente desde el fin de la era de los muscle cars clásicos estadounidenses.
Nace el Proyecto Aerotech
En 1985, el subdirector de diseño de Oldsmobile, Ed Welburn, se dedicó a esculpir un superdeportivo inspirado en Le Mans. La dirección de GM aprobó los bocetos preliminares y se puso en marcha el Proyecto Aerotech. Las pruebas en el túnel de viento revelaron algunas fallas en el diseño aerodinámico de la maqueta inicial, pero se corrigieron con la ayuda de Max Schenkel, un alto cargo del proyecto.
Finalmente, en 1986, el primer Oldsmobile Aerotech inició las pruebas en condiciones reales. En el circuito de pruebas de General Motors en Mesa, Arizona, el Aerotech alcanzó una velocidad máxima de 350 km/h gracias a su motor turbo de cuatro cilindros y 2.3 litros. Según cuenta CarBuzz, el piloto de pruebas, AJ Foyt, destacó la sorprendente estabilidad con la que se manejaba el prototipo, gracias en parte a su diseño de cola corta. Se realizaron varias pruebas más, lo que garantizó que el Aerotech pudiera soportar altas velocidades durante largos periodos.
La carrera en que el Oldsmobile Aerotech rompió el récord
En un principio, el diseño de Welburn incluía una zaga en forma de cola larga, inspirado en el Porsche 917LH, pero se descartó. Sin embargo, ahora la dirección de General Motors sí dio luz verde a otro Aerotech con la configuración de cola larga. Además de la sección trasera alargada, esta nueva versión también contaba con un motor biturbo de 2.3 litros y cuatro cilindros. El día para batir el récord oficialmente fue el 26 de agosto de 1987. Se convocó a funcionarios de la FIA para que observaran y oficializaran el récord, en caso de que el coche lo consiguiera.
Al principio, el Aerotech de cola corta no superó los 402 km/h, quedando lejos del récord que estableció el Mercedes-Benz CIII-IV Concept. Sin embargo, al día siguiente, Foyt insistió en probar la versión de cola larga, que aún estaba sin estrenar, y pulverizó la marca del Mercedes, alcanzando una velocidad máxima de 420 km/h en dos vueltas de prueba. Ese mismo día, también estableció un récord de velocidad en pista cerrada de 413,5 km/h.
La primera versión del Oldsmobile Aerotech tenía un motor de cuatro cilindros y 2.3 litros con un sólo turbocompresor. Este motor no lo diseñó ni construyó Oldsmobile, sino una empresa llamada Bratton Heads de Detroit. El motor se basaba vagamente en el Quad-4 de GM y superaba los 900 CV. Hoy estamos acostumbrados a ver hiperdeportivos más potentes, pero era cantidad asombrosa para los estándares de la época. Después, para la versión de cola larga, la compañía Feuling Engineering de Ventura tomó el motor de Bratton Heads de Detroit y le hizo algunos ajustes, lo amplió e incluso le incorporó una configuración de doble turbo.