En las competiciones automovilísticas hemos descubierto un montón de innovaciones que al final han servido para crear una ventaja. Soluciones técnicas de lo más ingeniosas que, en algunos casos, se han situado en el límite entre lo legal y lo ilegal. Trucos o trampas, al fin y al cabo. Y en esta lista hemos recopilado algunos de esas trampas o trucos del automovilismo. Son de los mejores.
La brida de la polémica
En el campeonato del mundo de rallyes de 1995, la normativa obligó a limitar la entrada de aire al motor y reducir la velocidad potencia en pro de la seguridad por medio de una pequeña placa. Toyota ideó un sistema para sortearla y contar con ventaja: unas arandelas la empujaban bloqueando su función. Lo mejor de todo es que pasaba desapercibido... y le daba al Celica unos 50 CV extra. Ahora bien, lamentablemente para la firma japonesa este truco fue descubierto, lo que le valió la descalificación de la prueba durante un año.
Modificaciones secretas
El mecánico y diseñador estadounidense Henry 'Smokey' Yunick cambió por completo el Chevrolet Chevelle de NASCAR después de que sufriera un accidente en 1967. Suponían modificaciones muy sutiles a nivel estético, pero el estudio de la aerodinámica, moldeando ciertas partes del coche como el paragolpes delantero o el techo, le dieron mucha ventaja en relación a sus rivales. Además, puso un tanque de combustible más grande. La organización le obligó a realizar de nuevo ciertos cambios.
Un alerón flexible
Gran parte de culpa de los campeonatos mundiales de Fórmula 1 que consiguió la escudería de Red Bull fueron gracias a un alerón delantero flexible que, a ojos de sus rivales, era ilegal. La cuestión es que estaba a la altura permitida cuando el coche se encontraba en parado, pero a la hora de correr en la pista, bajaba. Un buen truco para las carreras. Eso sí, hasta 2012 consiguió burlar las reglas, pero en 2013 la FIA se puso más seria y sancionó al equipo en 2014.
Suspensión hidroneumática
Gordon Murray es una de las personas más admiradas del mundillo. No en vano, creó una de las obras maestras de McLaren, el F1. Y en Fórmula 1, a principios de la década de los '80, instaló una suspensión hidroneumática en un Brabham BT49C. Como el alerón anterior, en parado pasaba sin problemas las homologaciones. Pero al estar en carrera, el coche bajaba y se pegaba más al asfalto, mejorando la aerodinámica. Para que sus rivales no se quejaran usó una distracción visual con unos cables sueltos, pero no sirvió.
Al final, todos adoptaron este sistema, pero para cuando lo hicieron la ventaja conseguida a principios de temporada le sirvió para llevarse el título.
Segundo freno
A finales de la temporada de 1997 y en la de 1998 de Fórmula 1, el ingeniero Steve Nichols instaló en los coches de la escudería de McLaren un segundo pedal de freno. De esta manera, los pilotos podían frenar tan solo una rueda trasera, reduciendo así el sobreviraje en curva. Todo salió a la luz por un fotógrafo que captó una imagen reveladora. Aun así, no les sirvió para ganar. Pero la FIA prohibió el 'freno de dirección', como se conocía a este truco del automovilismo, a principios de la temporada de 1998.
Aire reciclado
Ya sabemos que aire más combustible es igual a potencia. Toyota hizo de las suyas, pero Ford también aprendió a utilizar uno de los trucos del automovilismo más ingeniosos en competición, aunque con un sistema diferente. Los ingenieros de la marca construyeron, escondido bajo el paragolpes trasero, un depósito de aire extra que recogía el aire del turbocompresor. De esta manera, en las rectas largas se podía liberar y enviarlo al colector de admisión a través de un tubo de titanio. Markko Martin ganó dos rallyes gracias a ello.